Multiplicación de los panes y los peces

Fotografía: Lawrence OP (Creative Commons)

Bueno, bueno… Jesús y sus “maravillosas cosas raras”, se pasó tres pueblos y medio. No se le ocurre sino dar de comer a 5000 mil personas; claro que después del caso “el maná” que comieron 600.000 hombres durante 40 añoooooosss seguidos… Cualquier “cosilla” de estas es pura insignificancia…

¡Madre de Dios! Cuando le da por llenar estómagos… ¡Es que no tiene límite!

Así sucedió: Después de que los apóstoles llegaran donde Jesús y Le contaran todo lo que habían hecho por los pueblos, se fueron a Betsaida y para qué fue aquello… Toda la gente de los alrededores comenzó a seguirles…

Llegaron a una pradera (ahora es un camping, lo he visto) dónde Jesús les habló del Reino de Dios, aparte de curar enfermos… Que yo no sé si “mayormente” iban a que les curara o a escuchar, porque el final espantoso, ya lo sabéis… Sigamos: Al caer la tarde, los apóstoles dijeron a Jesús: ¡Maestro que las horas pasan y la gente ha de volver a sus casas, y tienen un hambre…

Jesús como siempre, resolviendo entuertos “Parabólicos”. Dijo a sus apóstoles: Juntad a la gente en grupos de 50… Los apóstoles se miraron y dijeron: Maestro, mucho juntar en grupitos pero ¿dónde vamos con 5 panes y dos peces?

Ayyyyynnnnsssss, qué poca fe… Miró al cielo, bendijo las viandas y ¡Zas!, todo se multiplicó por 1000… Aparecieron cestos (nuevos) llenos de peces y panes que partió (supongo que partiría solo una hogaza, la de Él y los suyos, porque si no…, aún está partiendo). Y ordenó que se distribuyeran entre todos.

¡Se pusieron hasta las orejas! Y encima sobraron 12 canastos que recogieron, como 12 es el número de apóstoles que continuarían “dando” La Palabra. ¡Pues claro que sobraron! Esos eran para nosotros.

Cuando a Dios le pides, no te da un “pescaito”, te da todo su Ser y más. Guarda su Palabra aunque la hayas oído mil veces o cinco mil, cada vez será distinta y no tires ni una letra… Es comidita de Dios.