“Le dijo Jesús a Pedro por tercera vez: ¿me amas?. Se
entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez:
¿me amas? y le dijo: Señor, tu lo sabes todo; tu sabes que
te quiero.
Entonces le dice Jesús: Apacienta a mis ovejas.”

Jn 21; 17

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Fotograma de El árbol de la vida

ABRIRLE UNA PUERTA AL MUNDO

¿Qué clase de amor es éste
que se apropia para sí
de mi aliento, de mi vida?
Viene a llenar mi existencia
y del mismo modo huye,
dejándome en soledad.

Y a pesar de este riesgo
de saber que pierdo todo
¿es quizás un espejismo?
elijo hacer la carrera
que Tú nos has ofrecido.

Porque tu oferta es tan grande
tan única tu promesa
Tu espíritu tan presente
que aunque nada es evidente
nos empujas hacia Ti.

Y queremos construir
un templo donde tu puedas
encontrarte con el mundo.

Y cederte el corazón ,
ser parcela en el mundo
solo habitada por Ti
cada vez que nos visitas.

Abrir una puerta al mundo
por donde puedas entrar
y entregarle a los hombres
Tu amor, Tu presencia, todo.

Ser un templo para Ti
hogar para nuestro hermano
y colocar tu Tienda
entre nosotros, de nuevo.

Y es en este Templo tuyo
que por voluntad ocupas
donde quieres y me pides
que mis hermanos acudan.

Que yo deje rebosar
el alimento que Tú
has decidido entregarme
y vivir la caridad
de la que Cristo hablaba.

Con los ojos hacia el cielo
como Cristo, esperando
que sólo si Tú conviertes
nuestros panes, nuestros peces
se producirá el milagro
de alimentar al hermano.

Siempre desde tu Palabra,
y siempre, en precariedad.

“Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!”

Salmo 126; 1,2