Cristo Crucificado

Fotografía: Catholic Church England and Wales

“Como desciende la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer, así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornara a mi de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envíe”.


Isaías esta profetizando a Jesucristo. La Palabra del Padre no volvió a Él vacía porque Jesucristo ora, escucha y obedece al Padre.

Jesucristo ora “De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, y salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración” (Marcos 1-35). “Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar” (Marcos 6-46). “Van a una propiedad, cuyo nombre es Getsemani, y dice a sus discípulos: Sentaos aquí, mientras yo hago oración” (Marcos 14-32). Está en “comunión intima con Dios”, haciéndose uno “Yo les he dado la gloria que tu me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tu en mí, para que sean perfectamente uno” (Juan 17, 22-23).

Escucha la Palabra del Padre “Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo” (Juan 5,17-30). “Lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mi” (Juan 12,50).

Cumple la voluntad del Padre “No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envío” (Juan 5,17-30); “Y el que me ha enviado esta conmigo: no me ha dejado solo porque yo hago siempre lo que le agrada a él” (Juan 8,29). Y la cumplió hasta el final, hasta dar la vida por todos nosotros “Por eso me ama el Padre, porque doy la vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre” (Juan 10,17-18).

Si oro, escucho y obedezco a Dios, el Evangelio “empapa la tierra” mi ser, “fecunda” mi corazón y “germina” la voluntad del Padre “para que dé simiente al sembrador y pan para comer”.

Ayúdame Señor a que tu Palabra me empape plenamente para que no te vuelva vacía.

Ayúdame a tener el oído abierto a tu voluntad y “poder cumplir tu encargo”.