La Santa Cena

La Santa Cena (Juan de Juanes)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mi. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevare conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino”. Tomas le dice: “Señor, no sabemos a donde vas, ¿Cómo podemos saber el camino?” Jesús le responde: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mi”.

Ante la afirmación de Tomas “Señor, no sabemos a donde vas”, Jesucristo ya había anunciado su partida “Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado” (Juan 7,33). Aun así le responde a dónde va: “Yo voy al Padre” (Juan 14,12), “Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre” (Juan 14,28). Más adelante dice: “Me voy al Padre, y ya no me veréis” (Juan 16,10). Por si quedase alguna duda adonde va Jesús, cuando se aparece a María Magdalena vuelve a repetir que va al Padre “Subo al Padre mío y al Padre vuestro, al Dios mío y al Dios vuestro” (Juan 20,11-18).

La primera duda de Tomas y de cualquier creyente queda resuelta. Todo discípulo tiene que ir al Padre, a la Palabra, al Evangelio.

Ante la segunda duda de Tomas “¿Cómo podemos saber el camino?” Jesucristo responde: “Yo soy el camino… Nadie va al Padre, sino por mi”.

Con esta respuesta Jesucristo quiere decir que Él es el único camino para llegar al Padre: “Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto” (Juan 14,7).

Jesús es el único camino posible para ir al Padre por dos razones: la primera porque Él viene del Padre y, la segunda, porque es el único que le conoce “Yo no he venido por mi cuenta; sino que es veraz el que me ha enviado; pero vosotros no le conocéis. Yo lo conozco porque vengo de él y él es el que me ha enviado” (Juan 7, 29). “El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: ‘Es nuestro Dios’, aunque no lo conocéis. Yo si lo conozco, y si dijera que: ‘No lo conozco’, seria como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra” (Juan 8, 54-55).

Solo hay una forma de ir al Padre, que es a través de Jesús que se hace camino dándonos a conocer al Padre “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tu me has enviado. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con tu me has amado este en ellos y yo en ellos” (Juan 17, 25-26). Y dándose a conocer así mismo “No me conocéis ni a mi ni a mi Padre; si me conocierais a mi conoceríais también a mi Padre” (Juan 8,19) “El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve aquel que me ha enviado” (Juan 12,44-45).

“Y adonde yo voy, ya sabéis el camino”.