Sermón de la montaña

Fotografía: Waiting For The Word (CC)

Señor, pides unas cosas… Lucas se quedaría pensativo. A veces creo que te has olvidado de nuestra naturaleza. Pero no, no es verdad si pienso cuando te veo andando, cayendo y siendo escupido por los hombres, camino del Calvario. No decías nada en absoluto y eras un Hombre como nosotros… Pero “en bueno”. No odiaste, ni respondiste ni te enfadaste, solamente les mirabas… Y ahora nos dices:

“Amad a vuestros enemigos”. ¡Vale Dios!, pero de lejos no sea que me quiten de en medio y no pueda seguir a amando a otros “terroristas”.

“Haced el bien a quien os odia”. Esto es facilísimo, ya veo… Le invitamos a un cafelito y en paz… ¡Pufff!, se intentará, Tú no desesperes.

“Orad por quien os calumnia”. Le amas, le quieres, rezas por él, le pones una denuncia y punto. ¿Vale así?

“Al que te abofetea en una mejilla, ofrécele también la otra”. Señor, poner, poner, pues como que… Entiendo que se trata de no devolverla ¿No?

“A quien te quita el manto, dale también la túnica”. ¡Esto es bueno!, debe referirse a… Quien se meta contigo, te haces un nudo en el estómago y le ayudas. ¡Pues tienes razón, esto sí que es un “bofetón” sin mano! Porque Señor, si te quitan el bolso no vas a decir: “De lujo tío, toma también el ordenata”. ¡A que no!

“Da a quien te pida y no reclames a quien te quita lo tuyo”. Dios, un día me desvalijaron el coche delante de mis narices porque quise darles algunas ropas que llevaba en el maletero… Pues si me ves por el parque detrás de la ladrona… ¡No paré hasta que me dio lo mío! Me sentó fatal… ¿Estuvo mal? Esto debe significar otra cosa…

“Tratad a los hombres como os gustaría ser tratados”. ¡Claro!, sin robarles, sin pegarles, sin insultarles, sin matarles… Pero Señor, hay cada personaje… ¡Es que no te escuchan!

“Si amáis a los que os aman ¿qué mérito tendréis?”. Sólo amor al cuadrado… Siempre al malo, al malo.

“Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir ¿Qué mérito tendréis?”. Ya, si lo entiendo: Ayudarnos unos a otros. El “Hoy por ti, mañana por mí” pero sin esperar, funciona. De todas formas Señor, estamos todos tan fatal… Pero conozco personas así que me hicieron sentir.

“Vosotros haced el bien y prestad sin esperar, así será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo… Sed misericordioso como vuestro Padre”. ¡¡¡Hay que aprender mucho Padre, esto es de sobresaliente!!! Más, si nos mandas la fuerza que diste a tu Hijo, lo haremos ¡Ya verás! A veces ya me sale…