Acantilado

Fotografía: Dani_vr (Creative Commons)

La cuestión es muy simple y fácil de reconocer: se trata de poner las cosas al revés. Cuando el diablo charla a través de la mente discursiva simplemente te cuenta que lo malo es bueno y lo bueno es malo, siempre trata de engañar haciendo ver las cosas diametralmente opuestas a como son en realidad.

Y cuando realmente establece su engaño en la criatura, ésta conoce las cosas justo al revés de cómo son.

Por ejemplo, el hombre siendo engañado, sentirá que sobre todo es su cuerpo, que dentro de éste está su mente y si piensa que tiene alma, la situará en algún lugar más pequeño y escondido dentro de él. Resulta que, en realidad, lo más pequeño es su cuerpo, su mente estará más allá de éste (no hay más que mirar alrededor para ver infinidad de objetos creados por el hombre, es decir impregnados por la mente humana) y mucho más allá (sin límite) su alma de naturaleza divina, capaz de influir en toda la humanidad, es decir, justo al revés.

La charla del diablo siempre pondrá las cosas al revés y así a la disciplina de los sentidos que no hace sino regular el uso del mundo para no caer en la esclavitud la sentirá como esclavitud, (no puedo comer todo lo que quiero, no puedo beber todo lo que quiero, etc.) y al libertinaje que acabará por esclavizarte a algún vicio o deseo lo sentirá como la libertad más absoluta. Sin embargo, lo primero liberará al hombre mientras que lo segundo lo esclavizará.

Y lo triste es que hoy en día hay hombres con poder para hacer “Decretos Ley”, que no saben que simplemente están siendo engañados por la “charla del diablo”, pensando que ellos son “sus ideas y sentimientos propuestos por su mente discursiva” y como consecuencia por ejemplo se dicta una ley que legaliza el aborto, considerando el hecho un éxito y una liberación para la mujer.

Sin embargo, la realidad es que un aborto siempre será un fracaso, especialmente para cualquier criatura femenina del reino animal, racional o irracional. Si además el aborto es provocado injustificadamente, posiblemente el provocador quedará esclavizado a un fuerte sentimiento de culpa o, peor aún, a un endurecimiento del corazón. Esto significará que el engaño se estableció definitivamente para quedarse largo tiempo, el olvido de la verdad y las cosas al revés.

El verdadero problema del pecado es que produce esclavitud por el olvido de la verdad: uno olvida y no se acuerda ni siquiera de qué es lo que ha olvidado.

Y por eso se sufre mayormente, pues no se sabe ni que uno ha olvidado, ni qué cosa se ha olvidado y se vuelve a buscar lo que la mente discursiva propone ser la libertad que en realidad es más esclavitud.

La charla del diablo te engañará siempre, de esto no hay duda, y te dirá que Dios es el castigador de los pecados y que te arrojará al infierno. Sin embargo, Dios, eterno padre amoroso, no castigará ni arrojara al infierno a ningún hijo, pues ya te ha perdonado. Por otra parte, nunca te obligará a salvarte, eres tú quien decide acogerse o no a su perdón.

Te acusará el diablo y te dirá que no puedes aceptar el perdón de Dios pero sí las culpas que él te echa en cara y, por tanto, eres impuro y pecador inmerecedor del Paraíso y deberás pagar por ello.

Jesús no vino para juzgar nuestros pecados sino para perdonarlos, sólo acusa el diablo.

Pero, mientras sigamos escuchando la charla del diablo, se seguirán viendo las cosas al revés, es decir, a Dios como castigador inflexible y al diablo como víctima y permisivo con nuestras maldades.

Justo al revés.

Cuando el hombre da oídos a “las mentiras de la serpiente” lo único que oye son falsedades, pero no hay por qué continuar creyendo lo que no es verdad. En realidad sólo se trata de una mentira, una pesadilla, un sueño profundo del que Adán aún no se ha despertado.

Todo ello puede desaparecer inmediatamente (porque no es más que una mentira): simplemente ponte en manos de Dios, acepta su perdón y su amor incondicional y luego nos lo cuentas a todos.

Otros santos (anteriormente grandes pecadores, ladrones y asesinos) afortunadamente ya lo han hecho.

Dejemos de luchar contra la verdad y rindámonos ya de una vez, estamos rodeados por el Amor de Dios. ¡¡No hay escapatoria!!.