Curación del paralítico (Alexandre Bida)

Curación del paralítico (Alexandre Bida)

Este episodio tiene “sustancia”… Todo sucedió un día en que la casa de Jesús se “petó” de gente además de fariseos y hombres de la ley -se colaron-; cuando estaba Jesús “en lo mejor”, de pronto empiezan a caer pedruscos del techo, casi les da un “pata flus”; miran hacia arriba y entre voces de ¡Ten cuidao que se nos escurre! ¡Joé tío, sujeta por allí la cuerda!, asoma una camilla con un pobre hombre paralítico, asustadísimo… ¡Joé, que me escurren!

Jesús pensó ¡Anda lo que se les ocurre!, como se les caiga, dejan “fino” al pobre señor. Pero todo salió como Jesús sabía. Le colocaron delante de Él y dejaron un socavón en la techumbre ¡Qué pa qué!

Jesús al ver su fe -y el boquete-, delante de todos le dijo: “Hombre tus pecados te son perdonados”. Los maestros de la ley se soliviantaron ¡cómo no! diciendo:

“¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios? Jesús les contestó: “Qué es más fácil, decir tus pecados te son perdonados o decir ¿Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, digo al paralítico: “Tú levántate, carga con tu camilla y vete a tu casa”. ¡De traca!

El hombre así lo hizo y marchó alabando a Dios (y pensando, menos mal, casi me dejan parapléjico…). Era un solo milagro pero dicho de dos maneras. Cuando tienes fe como este paralítico, Dios te escucha y te ofrece una mano consagrada que nos dice: “… Anda vete en paz, te bendice, te levantas y te vas”. La palabra “curar” para Dios es perdonarte y este es el mayor milagro que conozco para la humanidad.

Todos quedaron llenos de temor y se decían: “Hoy hemos visto cosas maravillosas”. ¡Ya!, pero lo maravilloso es que te vas limpio del templo sin “parálisis en el alma”…

Pero sí, es verdad, a veces Dios hace esta clase de milagros, los que se ven ¡Él sabe cuándo y por qué! Y de esto yo doy fe horas antes de partir para Israel, su tierra. En la Columna de la Flagelación dejé mi testigo.