Despertador

Fotografía: Belén Montilla (Creative Commons)

La Historia de su vida, lo sepa usted o no, no es sino la historia de su relación con Dios.

Usted viene al mundo desprovisto de todo. Aprende un ego que le enseñan sus padres y el mundo a su alrededor, que utiliza para lidiar con el mundo y adquirir cosas. Luego deja todo lo adquirido, se muere su cuerpo y su ego. Y ahí termina su historia.

Esta historia toma más o menos tiempo cronológico, actualmente nadie llega a los 130 años.

De esta breve historia usted dirá que su relación con Dios se limita a esporádicos momentos (si es que ha pensado en Dios alguna vez). Tal vez a períodos más largos de tiempo en los que usted sufría e intentaba acercarse a lo más fuerte (Dios) para que le protegiera, o tal vez usted vea su vida llena de momentos junto a Dios si es usted un hombre con inquietud espiritual.

Los griegos tenían dos palabras para designar el tiempo:

Cronos: Lapso de tiempo, duración de tiempo. Raíz de la palabra cronómetro y sus derivados.

Kairos: Medida correcta, ocasión, período definido, tiempo oportuno, tiempo favorable, momento señalado y preciso.

Cuando hablamos de Cronos, hablamos del tiempo terrenal, que se puede medir.

Cuando hablamos de Kairos hablamos de un tiempo que no se puede medir, y en la teología cristiana se le asocia con el “Tiempo de Dios”, el tiempo oportuno.

Usted siente a menudo el fluir de Cronos sobre su vida: la tiranía del tiempo, que en cierto modo siente que se le escapa, ve pasar las horas los días y los años sin poder detenerlo. Pero, sin embargo, tendrá que reconocer que muchas veces está deseando que el tiempo pase, que pase el momento presente para encontrarse con el siguiente momento, en lo que usted piensa que será una situación más favorable para encontrar la paz que busca. ¿Acaso no es esto rechazar el momento presente?

Esto trae un sentimiento de que la vida se escapa de sus manos y el tiempo juega en su contra.

Rechazar el momento presente no es sino rechazar la voluntad de Dios para sustituir su voluntad por la de usted. Detrás de esto solo hay un juicio: que su mundo (ése que usted vive dentro de su cabeza) es con mucho mejor que el que Dios le propone en este momento; el cual siempre está rodeado de circunstancias que necesita para acercarse a Dios.

La paz siempre desaparece cuando uno está deseando que pase lo de ahora esperando lo siguiente, pero realmente sólo existe ahora, lo siguiente en realidad no existe ni ha existido jamás.

El pasado solo fue mientras fue presente, ya no es, el futuro solo será cuando sea presente, si es que lo es. Nunca ha existido otra cosa que no haya sido el presente.

Pero, ¿qué hay de Kairos?, ¿Cuál es el momento oportuno de acometer cualquier cosa? ¿Cual es el momento preciso?, ¿Cuál es el tiempo de Dios? Le daré la respuesta: Kairos es ahora, y sólo puede ser ahora.

Usted dice muchas veces: “Ya lo haré”, pero usted no acometerá nunca nada que no sea ahora.

El tiempo de Dios es el ahora. No se puede medir y conecta con la eternidad. Si usted pudiera de verdad vivir en el ahora sin que su mente le proyecte al pasado o al futuro, viviría en el lugar y momento preciso que Dios dispone a cada instante para usted, usted viviría en la eternidad, usted viviría en el Paraíso.

No vivirá otra cosa. Podrá imaginar, soñar o pensar su vida constantemente, pero no vivirá otra cosa. Su historia verdadera es la historia de su momento presente de su relación con Dios.

Usted creerá que vive, pero sueña; en su sueño sufrirá y reirá; y se llenará de olvido en un mundo demente.

Sin embargo, duerme usted en el Paraíso, soñando que está ocultado de Dios.

Dios le llama en cada instante, pero usted no le oye, pues está lleno de su propia voz y sólo se oye a sí mismo.

Si por un instante de gracia decidiera venir al eterno presente, vería sin lugar a dudas que la única Historia de los seres humanos (se den cuenta o no de ello) no es sino la historia de su tiempo de Dios, de su relación con Dios en el Paraíso.