Rosario

Fotografía: Roger Smith (Creative Commons)

Hace unos días tuve la suerte de comenzar un curso sobre lectio divina impartido por un gran amigo mío. En nuestra primera clase se nos habló sobre la historia del pueblo de Israel: salidas y venidas, persecuciones, guerras, reyes… etc. Y, en este contexto, se nos presentó la Biblia como testigo e historia de lo que ha sido nuestra fe; como una declaración de amor de Dios para cada uno de nosotros. Centrándome más en el tema que me ocupa, la Lectio Divina, decir que los religiosos y religiosas, especialmente de vida contemplativa, la han utilizado durante siglos, como método para entender las escrituras y descubrir qué es lo que Dios quiere decirnos a cada uno de nosotros. Podemos decir que es una lectura de las Sagradas Escrituras desde el corazón. Mi queridísimo amigo Teo, nos puso un ejemplo para poder entenderlo, muy sencillo y a la vez muy esclarecedor de lo que es la lectura desde el corazón.

Intentaré explicarlo lo mejor que pueda y espero que lo entiendas y te sirva, como a mí me ha servido, para ver más allá de la literalidad de la Palabra de Dios, para escucharla en y desde el corazón.

Ante una misma frase, como la que titula lo que estoy escribiendo, podemos hacer varias lecturas. Vamos a sintetizarlas en tres tipos diferentes.

-“Está lloviendo” 1- imaginamos que una mañana nos levantamos y antes de ir al trabajo nos damos cuenta de que está lloviendo. Podemos decir a la persona con la que compartamos nuestra vida o nuestro hogar, “Está lloviendo”, así, a secas, sin más intención y sin más sentimiento que dar el parte meteorológico.

-“Está lloviendo” 2- puede que sea una empresaria en el ámbito de la agricultura. Me despierte una mañana y diga “¡Está lloviendo!”, con una alegría inmensa, porque ello supone que en mi negocio voy a ahorrarme gastos en agua, y en pastos para mis animales. La alegría de la situación se queda en mí; no sé si al vecino o al otro le viene bien que llueva ese día o no, pero para mi situación personal es genial.

-“Está lloviendo” 3- antes de que mi marido, mi esposa, mi padre o mi hijo salga de casa temprano, puedo decirle: “Está lloviendo”, con tanto amor que lleve implícito: con lo que abrígate bien; no sea que te resfríes, porque esta lluvia a estas horas de la mañana está helada; no te olvides el paraguas, y ten cuidado cuando andes por la calle, que con la lluvia resbalan las aceras y los pasos de peatones y no quiero que te lastimes, porque te quiero tanto…

Son las dos mismas palabras, en un mismo contexto y con tres lecturas diferentes. “Está lloviendo”, nos dice el Señor con todo el amor de su corazón. Descubramos con qué ternura y cariño nos habla en su Palabra.