Manzana

Fotografía: Steve Harwood (Creative Commons)

“No hay árbol bueno que dé frutos malos (tan ricos que se los comen los pajaritos) y no hay árbol malo que dé frutos buenos (llenos de moscones verdes)… El hombre bueno saca el bien de la bondad que atesora en su corazón y el malo saca el mal de la maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca”. ¡Sensacional verdad! “Por la boca muere el pez y por la boca se gana el cielo”: Los labios, la lengua, la voz, hacen palabras… Pues no seamos “merluzos ni merluzas” que nos pueden pescar y ¡Caput! Seamos hombres y mujeres de buenas palabras (y sin palabrotas).

¡Es muy fácil! Sólo tenemos que oír un pelín y dependiendo de lo que escuchemos, visto lo visto, nos marchamos o nos quedamos. ¡Tampoco vamos a discutir, que la gente es muy rara y te lleva “al huerto” cuando menos te lo esperas!

Sabemos que el mal acecha siempre sí o sí, a no ser que seas un santín y aún así… Pero los normalitos como yo, lo que tenemos que hacer es estar alerta y no dejarle actuar para no hacer la puñeta. Somos cristianos o ¿no?

¡Cuántas veces habríamos de callar, cuántas para que el bien fluyera sin cortapisas! Pero somos reticentes y abrir la boca es fácil. Ya dijo Dios que la puerta del cielo era “estrecha”. Si lo sabemos ¡actuemos en consecuencia!

No hay hombre que nazca malo, ni hombre que nazca bueno -a no ser por la Gracia de Dios-, lo que sucede es que la vida es como es y si naciéramos en un ambiente de bondad donde nos enseñen a saber recibir golpes sin proceder con venganza, el mundo sería genial. Pero pasa lo que pasa y la cosa va fatal.

Pero ¡ojo!, las personas también pueden cambiar, muchas lo han hecho a lo largo del “camino”, por eso Dios da a veces muchos años de vida ¡Qué no se me escape éste!

Recemos por ellos (y por nosotros) para que Dios no deje de visitarnos y ¿cómo?, pues con una “charlita”, un “poner la otra mejilla”, un no responder con malicia, un hacerle un bien aunque creamos que no lo merezca, un perdón inesperado… Así, a lo tonto a lo tonto, aparte de que se quedan a cuadros a lo mejor les hacemos pensar… ¡Porque algo tenemos que hacer! Además practicamos que nos viene de miedo.

No lo dudéis, esas cosas funcionan y si no funcionaran, nosotros lo hemos intentado, el resto depende de Dios; pero no nos podemos cansar ¿eh?

Ya veréis que bien dormimos.