Floreciendo

Fotografía: Víctor Nuño (Creative Commons)

El término “gratis” se utiliza tradicionalmente para referirse a aquello que se realiza o se recibe sin necesidad de un pago previo o posterior. Este tipo de pago no tiene por qué referirse exclusivamente al aspecto económico, sino también al personal en la donación y la entrega de cada persona. Como muy bien dice nuestro Papa Francisco, en la gratuidad no hay negocio, con lo que podríamos decir que gratis es sinónimo de regalo.

Cada uno de nosotros, en nuestro día a día, tratamos con personas con las que nos cuesta poco ser gratuitos y otras con las que no tanto. El “hago esto por ti, gratis, sin buscar ningún tipo de compensación a cambio”, es una de las instrucciones que Jesús nos dejó a un nivel superior de entrega: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis” (Mt 10, 8). Él fue el mayor ejemplo de gratuidad que ha existido. No nos preguntó uno a uno si estábamos dispuestos a cambiar porque se iba a entregar por nosotros. Se fió sólo por el amor y la necesidad de darse. ¿Gratis?, caro le costó, la verdad. Pero creo que la satisfacción de vivir ese amor tan entregado sin esperar recibir nada a cambio es lo más grande que puede experimentar el corazón humano. Claro está que cuando no se espera nada se recibe mucho más que cuando estamos pendientes de lo que recibimos. Esa experiencia divina de la gratuidad, -si es que se puede definir así-, es un regalo precioso para la gente que nos rodea. Y es una oportunidad estupenda que tenemos cada uno de nosotros de crecer como personas y como hijos de Dios. Gratis hemos recibido el amor del Padre, gratis el regalo de ser concebidos y de existir, gratis el sentirnos amados también por los que tenemos más cerca cuando no esperan nada de nosotros, sino que sólo nos aman por el simple hecho de existir.

Dice el Papa Francisco que hay que comunicar el Evangelio con gratuidad y alegría y que el don recibido por puro amor se comunica con amor. Y el amor no puede cobrase ni con previo o posterior pago. Me parece una manera preciosa de empezar a concienciarnos de que debemos regalar con alegría inmensa el amor hacia el prójimo. Gratis.