Los Niños de la concha (Murillo)

Los Niños de la concha (Murillo)

Cuando los enviados se volvieron a Juan para decirle que Jesús era “El Esperado”, Jesús se puso hablar de Juan a las gentes que no entendían nada, pero bueno… Y les dijo: ¿A qué salisteis a ver en el desierto?, ¿una caña al viento?, ¿a un hombre lujoso?, estos están en su palacios viviendo como reyes… O a un profeta…

¡Pero Señor! (pregunto yo e interrumpo) ¿De verdad que se fueron al desierto a buscar algo? O es otra metáfora.

No hija, no es ninguna metáfora. Juan evangelizaba en el desierto de Betania. Allí las gentes debían buscar la profecía en un hombre sencillo… Y Juan que fue creado por mi Padre para esta “labor”, allí estaba informando de Mí. Fue el Preparador de mi Palabra.

“De Juan está escrito: Yo envío delante de ti a mi mensajero para que te prepare el camino. Os aseguro que no hay hombre más grande que Juan, pero el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él”. (Esto de pequeño y grande, como que no se entiende muy bien).

Inciso para entender: Querrá decir que en la tierra Juan fue el más grande, pero en el cielo, las almas que aquí fueron más humildes, son las más queridas de Dios, las más grandes.

Jesús, el pobre mío, ya no sabe cómo hablar de la humildad… Lo hace por activa y por pasiva (es lo que más valora del hombre). Sé que Juan no era “libre” sino un Santo de Dios, pero tú que naciste en libertad (teniéndolo más difícil), podrás llegar a ser más grande que él cuando llegues al Reino. ¡Seguro que es eso!

Todos escuchaban a Juan y fueron a que les bautizara –con agua-, pero los fariseos y los “sabiondos de la ley” no lo aceptaron… ¡Como siempre, en contra!

Di a un “sabio” que reconozca lo evidente y se baje de la poltrona… ¡¡¡Jajaja, ni de broma!!!

Ellos mismos se “hundirían”: “¡¡¡Hay de vosotros que arrastrasteis al pueblo judío!!!” Ojo, que no lo digo yo ¿eh?, que lo dijo Jesús, pero en otro Evangelio.