Orando

Fotografía: Beto Vilaboim (Creative Commons)

 

Para quiénes le buscan de todo corazón:

“Amarás al Señor, tu Dios, de todo corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”
Y descubrirás entonces la vida que Él te regala.
La vida vista desde su Creador.
Y no podrás imaginar cómo hasta entonces pudiste vivir sin amarle.

“No tomarás en falso el nombre de Dios”
No podrás hacerlo porque Él se habrá convertido en toda tu existencia.
Porque ya no distinguirás dónde empieza Él, dentro de ti y dónde terminas tú.
Porque vivirás invadido por todo su ser.

“Santificarás las fiestas”
Y esperarás que cualquier minuto de tu vida, Dios te conceda, poder entregárselo como una ceremonia de adoración.
Y todas las celebraciones en nombre de Dios, cobrarán para ti un nuevo sentido, porque Él, que es tu “todo”, será el protagonista.

“Amarás al prójimo como a ti mismo”
Y en este amor, que es el mayor regalo de Dios para ti, crecerás en gracia y en él descubrirás hasta qué punto Dios nos ama.

“No matarás”
Porque has sido creado para regalar Vida y, desde que Dios se convierta en luz de tu barro, entregarás tu existencia a crear Vida en los demás.

“No cometerás adulterio”
Porque Él cambiará tu corazón y, dentro de ti, ya no habrá lugar para nada que no sea transparente como el agua y radiante como la luz.

“No robarás”
Porque, cuando le descubras, desearás sólo a Dios y todo lo demás te parecerá pura insignificancia.

“No darás falso testimonio contra tu prójimo”
Porque Él te enseñará que cada prójimo es Él mismo encarnado ante Ti.

“No codiciarás los bienes ajenos”
Porque tu tesoro será tan grande que no necesitarás en tu vida nada más que tenerle a Él.

“No codiciarás nada de tu prójimo”
Porque Él te lo habrá regalado todo cada día y en el nuevo reino en el que te permitirá habitar, no necesitarás nada más que la presencia de Dios.