Caída en el camino del Calvario

Caída en el camino del Calvario (Rafael)

No sé ni cómo empezar para describir a María… ¿Cómo pudo soportar tanto sufrimiento?

“Una espada te atravesará el alma”. Poco dijo Simeón, poco… Pues fue atravesada a espada casi toda su vida intentando comprender a su Hijo. No podemos olvidar que la muerte de su esposo José, también le dejaría en una terrible soledad.

Corría entre las gentes, subiendo el interminable camino hacia el Gólgota, a media distancia de su Hijo ¡Qué horror! Jesús con paso lento y tembloroso, callaba y le miraba en cada “descanso” de sus caídas… ¡Cuánta Sangre derramada tras Él fue pisoteada a los ojos de su Madre! (tal que ahora).

El tormento de María continuaría para ver mucha más atrocidad. ¿Qué fuerza le dio Dios? (Las demás somos tan blandas que por todo “nos caemos”).

Cuando su Hijo Murió, la tortura vivida por ambos terminó, pero aún le quedaría Su ausencia, su pasión por Él y cumplir lo que le dijo antes de morir: “Mujer he ahí a tu hijo y al discípulo Juan: He ahí a tu madre” (Madre de todos en nuestra salvación).

¡Hosanna María cuando supiste de Su Resurrección! Divina recompensa al horror vivido.

Unos 15 años después y cargada de amor por Él y por la humanidad, murió. Estaban aún oficiando su muerte en Getsemaní (Monte Sión), cuando Tomás que había llegado tarde, pidió ver a su Madre Santísima. Al abrir el sepulcro, María no estaba, en su lugar encontraron flores hermosísimas. Su Hijo se la había llevado en cuerpo y alma.

Gracias María por aceptarnos como heredad de tu Hijo.