Iglesia

Fotografía: Xiumeteo (Creative Commons)

Usted que piensa que es “sus pensamientos sus sentimientos sus emociones y el resultado de sus acciones”, en el fondo no puede creer que Dios le Ame sin más. Usted cree que necesita hacer muchos méritos para ello.

Usted no ama aquello que sabe que le perjudica o le puede perjudicar; por tanto, muchas veces, el prójimo no es para usted sino un potencial enemigo.

Usted le atribuye a Dios la misma forma de pensamiento incorrecto y burdo que usted tiene para con el mundo y piensa que Dios tampoco ama aquello que le perjudica o le puede perjudicar, como por ejemplo usted mismo.

Usted se cree demasiado importante si piensa que es capaz de perjudicar a Dios.

Usted no puede ni imaginarse con qué ojos le mira Dios y, a pesar de que usted le atribuye la intención de castigarle por sus actos o por sus pensamientos, esto no es así. Más bien se castiga usted a sí mismo usurpando el papel que usted imagina que Dios tendría que hacer.

Por otra parte, como Dios no hace el papel que usted cree que debería hacer, llegará a pensar que, en realidad, puede que no exista Dios.

También cabría la posibilidad de que lo que usted entiende por amor, en realidad no lo sea, y el verdadero Amor sea algo muy raro que supera su entendimiento.

Otra posibilidad es que, en realidad, se odie usted mismo por haber hecho de sí mismo una cosa odiosa y le atribuya a Dios ese mismo sentimiento hacia usted.

Le contaré un secreto:

Uno de sus pensamientos más dañinos es que usted cree que no ama lo suficiente a Dios.

Pero usted ama a Dios y Dios le ama a usted aunque no sea muy consciente por ahora de nada de esto.

Usted ha perseguido riquezas, pero en realidad solo perseguía el paraíso que Dios le ofreció.

Usted ha cometido excesos, pero en realidad solo perseguía la bendición de Dios.

Usted ha podido tener vicios, pero en realidad solo quería paz. Puede haber buscado sexo, pero en realidad solo buscaba unidad con Dios.

Usted ha hecho daño a sus hermanos, pero en realidad sólo quería alejar el miedo y encontrar la Paz que Dios le dejó.

Seguramente todas las alternativas que el mundo le ha ofrecido han terminado por decepcionarle o terminarán haciéndolo, pero usted en realidad solo busca la felicidad que por derecho propio le corresponde.

Usted puede haber cometido atrocidades, pero si esto es así, sólo ha sido porque no se había dado cuenta que tras sus ojos brilla la verdad de su alma, su alma que ama a Dios tanto como Dios ama su alma.

No acepte otra cosa o estará aceptando la mentira y el sufrimiento. No se deje engañar. Le aseguro que no está tan lejos el Paraíso.