Ladrón de bicicletas
Kramer contra Kramer
Una historia del Bronx
La vida es bella
Buscando a Nemo
En busca de la felicidad
Una vida mejor
De tal padre, tal hijo
Nebraska
Little Boy

Al hilo del reciente estreno de Little Boy, sobre un chico que añora el regreso de su padre, enviado al frente durante la II Guerra Mundial, repasamos algunas películas que han tratado los vínculos paterno-filiales. Entre las más significativas y en torno al mismo conflicto bélico, está La vida es bella; una fábula humanista de Roberto Benigni, sobre un simpático italiano, de origen judío, que trata de proteger a su pequeño del horror de un campo de concentración. Ya desde su estreno, el film se convirtió en un clásico del cine moderno.

En ocasiones los niños han sido testigos directos de los obstáculos que tenían que superar sus padres para proporcionarles un futuro, sin una figura materna en la familia y con penurias laborales de por medio. En el drama En busca de la felicidad, el personaje interpretado por Will Smith pierde su empleo y se queda en la calle con un muchacho de 5 años. Tendrá que reinventarse y sacar lo mejor de sí mismo, para que ambos puedan salir adelante. Si echamos la mirada atrás, en el neorrealismo italiano encontramos Ladrón de bicicletas; un largometraje con ciertas similitudes, en un contexto diferente. Un auténtico desempleado daba vida a un trabajador que cuenta con un fin de semana para recuperar la bicicleta que le han robado, si quiere conservar su trabajo. Junto a su retoño emprende una desesperada búsqueda por las calles de Roma, que da lugar a una bellísima historia de entrega mutua.

La obra maestra de Vittorio De Sica ha inspirado a no pocos guionistas y entre las referencias más evidentes está Una vida mejor, que cambia la bicicleta por una furgoneta y la situación en Italia a mediados del siglo pasado, por el problema de la inmigración en Estados Unidos. A diferencia de las anteriores, aquí la infancia deja paso a la adolescencia de un chaval que se mueve en ambientes marginales, que ya no es un mero espectador de lo que está sucediendo y cuya peligrosa situación fuerza a su padre a redoblar esfuerzos.

Una película que he visto infinidad de veces y no deja de fascinarme es Una historia del Bronx, excelente debut como realizador de Robert De Niro. Cuenta las dificultades que tiene un honrado conductor de autobuses para evitar que su hijo Calogero se relacione con un respetado gánster del Bronx, que le ofrece su protección y afecto. El relato, que es uno de los alegatos contra el racismo más honestos que conozco, comprende las etapas de la niñez y la juventud de Calogero, que aprende de su progenitor y éste, a su vez, lo hará de él. Mucho más reciente y también con unas virtudes que le dotan de singularidad está Nebraska, una comedia dramática acerca de un anciano con alzhéimer empeñado en cobrar un premio que cree haber ganado. En esta ocasión es el hijo -ya adulto-, el que lleva la voz cantante, emprendiendo un largo viaje por parajes rurales de Estados Unidos para cobrar el premio, en un trayecto que les servirá para recomponer su deteriorada relación.

El cine también ha ofrecido interesantes reflexiones sobre las consecuencias de que los padres pasen mucho tiempo fuera de casa, centrados en alcanzar sus metas laborales. Éste es un tema transversal en la interesante De tal padre, tal hijo, del japonés Koreeda, que plantea el conflicto entre los lazos afectivos o de sangre, cuando un matrimonio es informado de que su niño de 6 años fue cambiado al nacer. En el caso de la producción de Pixar Buscando a Nemo, fue el sentimiento de culpa del creativo Andrew Stanton, por pasar mucho tiempo en su trabajo, lo que impulsó esta cinta animada sobre un padre afectuoso, pero imperfecto, que tiende a sobreproteger al pequeño Nemo, con consecuencias negativas para ambos.

Y no podía faltar en este artículo una película como Kramer contra Kramer, ganadora de 5 Oscar. Ted Kramer, un publicista absorbido por su profesión, al regresar una noche a casa se encuentra con que su esposa le abandona, dejándole a su cargo al hijo que tienen. Los acontecimientos le obligarán a pasar más tiempo con él, cambiando sus prioridades, mientras que la madre regresará después para reclamar su tutela. Trata las consecuencias de un problema tan extendido en la sociedad moderna como es el lugar de los críos cuando sus progenitores se separan. Un extraordinario Dustin Hoffman eleva a un nivel superior lo que podría haber sido un telefilm, trasladando a la pantalla una situación similar a lo que estaba pasando en la vida real. El largometraje es un alegato sobre la paternidad que, con un discurso sincero y bien elaborado, cuestiona por qué se considera al hombre menos capacitado para el cuidado de los hijos.