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Becket
4,5 estrellasTítulo original: Becket
Año: 1964
País: Reino Unido, Estados Unidos
Duración: 148 min.
Género: Drama, Biográfico
Categoría: Santos y beatos
Calificación moral: +13
Director: Peter Glenville
Guión: Edward Anhalt
Música: Laurence Rosenthal
Fotografía: Geoffrey Unsworth
Reparto: Richard Burton, Peter O’Toole, John Gielgud, Gino Cervi, Paolo Stoppa, Donald Wolfit, David Weston

Becket es la persona de confianza del rey de Inglaterra, Enrique II, aparte de su inseparable compañero de diversiones. El rey le nombra canciller del reino y, posteriormente, arzobispo de Canterbury. La situación de sus relaciones con la Iglesia no son las mejores, y considera que el nombramiento de su leal amigo, le facilitaría mucho las cosas. Becket, un hombre muy diligente en su labor, pero que ha vivido una vida libertina, es nombrado sacerdote y arzobispo. Nada más ser consagrado, cambia de una manera radical y como fruto de ello reparte sus bienes entre los pobres, cumpliendo el precepto evangélico. En contra de lo esperado por Enrique II, Becket antepone los derechos de la Iglesia a los deseos del rey, lo que le granjea la enemistad del que había sido su amigo.

Biografía de Santo Tomás Becket, canonizado en 1173 por Alejandro III, basada en la obra de teatro de Jean Anouilh. La película, que cuenta con una conseguida recreación de la época, es muy equilibrada; destacan tanto su dirección, su guión, como el trabajo de sus actores protagonistas: Peter O’Toole y Richard Burton. Esto le deparó 12 nominaciones a los Oscar que, sin embargo, sólo se tradujeron en el premio al mejor guión adaptado. Obtuvo 2 Globos de Oro, mejor película -drama- y mejor actor para Peter O’Toole.

“Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro” (Mt 6,24). Esto queda muy patente en Becket, que tras haber servido fielmente a Enrique II, no tuvo más remedio que elegir entre satisfacer a Dios o a su amigo.

Están representadas las dificultades entre Iglesia y Estado. Enrique II pretendió disminuir los derechos de la Iglesia e invadir sus competencias, para así tener un completo control del poder. En las altas posiciones de la jerarquía eclesial, como la que ocupaba Becket, no basta con una vida espiritual intensa y la predicación del Evangelio, que no es poco, sino que además se requiere de las cualidades necesarias para defender los derechos de la Iglesia.

Becket (fotograma)