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De dioses y hombres
5 estrellasTítulo original: Des hommes et des dieux
Año: 2010
País: Francia
Duración: 120 min.
Género: Drama, Histórico
Categoría: Congregaciones, Vida contemplativa, Estrenos de 2011
Calificación moral: +7
Director: Xavier Beauvois
Guión: Xavier Beauvois, Etienne Comar
Música:
Fotografía: Caroline Champetier
Reparto: Lambert Wilson, Michael Lonsdale, Olivier Rabourdin, Philippe Laudenbach, Jacques Herlin, Loïc Pichon

Argelia, 1996. Un grupo de monjes cistercienses franceses convive pacíficamente con las comunidades musulmanas de la zona. Cuando su vida, dedicada a la espiritualidad contemplativa y al servicio a los demás, comienza a ser amenazada por los conflictos internos que sufre el país, tendrán que decidir si continúan su labor allí o regresan a Francia.

Xavier Beauvois adapta los hechos reales que vivieron los monjes de Tibhirine de una manera inmejorable. El resultado es redondo, tanto a nivel cinematográfico como espiritual. Los personajes están tan bien esbozados que, aparte de que parecen auténticos religiosos, tienen tanta humanidad que es muy sencillo identificarse con ellos. Asistimos a su día a día, a su relación con Dios, a sus dudas y angustias, a su pasión por la naturaleza… y sobre todo a su amor, porque ante todo estamos ante una extraordinaria historia de amor, abierta a todas las sensibilidades, religiosas o no. Tiene un estilo casi documental, -su única banda sonora son los propios cantos de los monjes-, lo que aumenta la sensación de realismo y de angustia. Aunque conocemos el trágico final, Beauvois consigue que, al igual que los religiosos, no sepamos el momento en el que llegará su martirio. La secuencia de la última cena es profundamente conmovedora, es imposible expresar más. Estamos ante una de las cimas del cine cristiano.

Obtuvo el Gran Premio en Cannes, el segundo más importante del prestigioso festival de cine francés, donde tras su proyección fue ovacionada durante más de 10 minutos. El jurado premió el film por “la profunda humanidad de los monjes, su respeto por el Islam y su generosidad con sus vecinos”. También destacó su temática: “el sacrificio de los monjes de Tibhirine (Argelia), que eligieron continuar con su obra de paz a pesar de la violencia que se había desencadenado”. También fue premiada por la National Board of Review (Asociación de críticos norteamericanos) como mejor film en lengua no inglesa y ganó 3 premios Cesar del cine francés: mejor película, fotografía y actor secundario para Michael Lonsdale, laico carismático, que consiguió su primer Cesar con casi 80 años.

Tuvo un rotundo éxito en Francia, permaneciendo durante varias semanas en lo más alto de la taquilla y eso que por sus características, en principio, no parece una cinta destinada a amplios públicos. El ritmo de la película es pausado, al igual que la propia vida en el pequeño monasterio. Especialmente, en los primeros minutos asistimos a la cotidianeidad de sus sencillas tareas, de un modo que recuerda un poco al documental El gran silencio. También se nos presentan sus conflictos, sus oraciones, la importancia de la Eucaristía en sus vidas, en definitiva, el propio funcionamiento de la pequeña congregación.

La decisión de quedarse o huir, obliga a los religiosos a reflexionar sobre el significado y las implicaciones que conlleva la decisión que un día tomaron de entregar su vida a Dios; una opción sacrificada pero que les hace sentirse libres.

La historia desarrolla los valores interreligiosos en los que creían los monjes, y que se constatan en su labor y en documentos como el testamento espiritual del padre Christian, un emotivo testimonio del que se escucha un fragmento en el film.

De dioses y hombres (fotograma)