3,5 estrellas
7
El cielo sobre el pantano
Título original: Cielo sulla palude
Año: 1949
País: Italia
Duración: 111 min.
Género: Drama, Biográfico
Categoría: Santos y beatos
Calificación moral: +7
Director: Augusto Genina
Guión: Augusto Genina, Suso Cecchi D’Amico, Fausto Tozzi
Música: Antonio Veretti
Fotografía: G. R. Aldo
Reparto: Inés Orsini, Mauro Matteucci, Francesco Tomalillo, Giovanni Martella, Assunta Radico

La familia Goretti encuentra trabajo en una insalubre zona pantanosa, cerca de Nettuno. Allí debe compartir techo y oficios con el autoritario Giovanni Serenelli y su extraño hijo Alessandro. Éste se encapricha con María, la hija mayor de los Goretti. Pero la muchacha rechazará las constantes proposiciones de Alessandro, pese a las amenazas proferidas por el violento joven.

El curtido Augusto Genina dirigió, con mucho aplomo, esta meritoria biografía sobre santa María Goretti, protagonizada por la debutante Inés Orsini. El cineasta italiano se apoyó en la fuerza de las imágenes y supo medir muy bien los tiempos, para narrar una historia que nos va anticipando la tragedia. El relato transcurre en un oprimido entorno rural, a principios del siglo XX, y recoge las penurias que acecharon a unos humildes campesinos. Su estilo sigue las pautas del cine neorrealista, iniciado unos años antes por Roberto Rossellini, con Roma, ciudad abierta.

Existe otra adaptación sobre la vida de la santa, estrenada por la televisión italiana, en 2003, con el título de María Goretti. Su nivel, sin embargo, es bastante inferior al ofrecido por el film de Genina, que fue galardonado en el Festival de Venecia con las distinciones a mejor director y largometraje italiano, y con el premio OCIC.

El cielo sobre el pantano (fotograma)

El poder del perdón

Como la cinta pone de manifiesto, María Goretti compensaba su escasa formación, con una gran diligencia a la hora de atender a sus obligaciones y una sencilla religiosidad. Se convirtió en un ejemplo de compasión cuando, sin haber cumplido aún los doce años, perdonó a su verdugo antes de morir, después de haber sido reiteradamente apuñalada por él. Alessandro se arrepentiría de su terrible crimen y abrazaría el catolicismo, durante su paso por la cárcel. Una vez cumplida su condena, ejerció como jardinero y portero en un convento capuchino. Recibió el perdón de la familia Goretti y fue llamado como testigo en el proceso de beatificación de María. Asimismo, estuvo en la canonización de su víctima, oficiada por el papa Pío XII, en 1950.