7
estrellas-3-5
Título original: The Agony and the Ecstasy
Año: 1965
País: Estados Unidos
Duración: 133 min.
Género: Drama, Biográfico
Categoría: Laicos
Calificación moral: TP
Director: Carol Reed
Guión: Philip Dunne
Música: Alex North
Fotografía: Leon Shamroy
Reparto: Charlton Heston, Rex Harrison, Diane Cilento, Harry Andrews, Alberto Lupo, Adolfo Celi
El tormento y el éxtasis
Drama histórico basado en la vida del artista Miguel Ángel, en particular, en el periodo de tiempo que comprende el complejo proceso de decoración del techo de la Capilla Sixtina. En un primer momento, Miguel Ángel rechaza el encargo del papa Julio II, pero acaba aceptándolo, pese a que su vocación es la escultura y no la pintura. La lentitud con la que, según el papa, se desarrolla la tarea, provocará las quejas de un pontífice temeroso de morir antes de ver terminado el trabajo. La película tiene como prólogo un documental de poco más de diez minutos, en el que se repasa la obra del artista.

Carol Reed es el encargado de llevar a cabo este film histórico ubicado en el Renacimiento italiano, que muestra, de modo muy didáctico, la técnica con la que se pintó la Capilla Sixtina. La trama ahonda en el difícil temperamento de Miguel Ángel, interpretado por Charlton Heston, y su tormentosa relación con Julio II, que ejerce como mecenas del arte. Está basada en el best seller de Irving Stone. Nominada a 5 Oscar en categorías técnicas.

Contenido cristiano
Miguel Ángel Buonarroti, que estuvo tocado por la mano de Dios, aprovechó su talento para expresar su fe a través del arte. Hay muchas formas de alabar al Señor y la pintura es una de ellas. El Hermano Rafael, al que le encantaba dibujar, dijo: “Hoy mi oración ha estado en la punta de mi lápiz… ¡Qué bien se pasa el tiempo dibujando a Jesús…!”.

Aborda las dificultades que vivió la Iglesia en un época en la que la barca de Pedro estuvo gobernada, en no pocas ocasiones, por papas indignos de ella. En esta recreación histórica, tal situación está representada por Julio II, un pontífice más preocupado por la guerra que por la espiritualidad, que más bien parecía un monarca.

El tormento y el éxtasis