4 estrellas
8
Escarlata y negro
Título original: The Scarlet and the Black
Año: 1983
País: Estados Unidos, Reino Unido, Italia
Duración: 136 min.
Género: Drama, Biográfico
Categoría: Sacerdotes
Calificación moral: +13
Director: Jerry London
Guión: David Butler
Música: Ennio Morricone
Fotografía: Giuseppe Rotunno
Reparto: Gregory Peck, Christopher Plummer, John Gielgud, Raf Vallone, Kenneth Colley, Walter Gotell

La película está basada en un libro de J. P. Gallagher, que recoge la verdadera historia de Hugh O’Flaherty; un sacerdote irlandés que salvó a miles de judíos y soldados aliados, durante la Segunda Guerra Mundial. El relato se estructura a modo de duelo entre el clérigo y el jefe de la Gestapo en Roma, Herbert Kappler. Mientras el primero actúa clandestinamente, el oficial alemán trata de descubrir sus actividades.

Aunque estamos ante una producción realizada para la televisión, por medios y calidad artística parece más bien un título concebido para la gran pantalla. Su director, Jerry London, contó con un valioso elenco actoral, encabezado por Gregory Peck y Christopher Plummer, como O’Flaherty y Kappler, respectivamente. Ambos entregan unas intensas interpretaciones, dando vida a dos hombres movidos por ideales antagónicos. También formó parte del reparto John Gielgud, en el papel del papa Pío XII, representando nuevamente a un pontífice -en este caso real-, tras Las sandalias del pescador.

El rodaje se llevó a cabo en los excelentes escenarios que constituyen Roma y el Vaticano. Este aspecto contribuye positivamente en el resultado final de este largometraje, sobre la fascinante figura de un religioso que encarnó los valores del Evangelio, con su amor hacia el prójimo y su capacidad de perdón, en unas circunstancias muy adversas.

Escarlata y negro (fotograma)

La encrucijada de Pío XII

La actitud de Pío XII en relación al genocidio nazi suscita opiniones encontradas. Ha sido culpado de no haber hecho lo suficiente para atenuar las consecuencias, incluso de apoyar al nazismo. A su favor se ha esgrimido que su silencio venía motivado por el miedo a males mayores, como las represalias tomadas por los alemanes en los Países Bajos, como respuesta a la condena de los obispos holandeses.

Junto con la eficaz labor de la Iglesia católica de la que se hace eco el film, hay varios datos muy elocuentes. En 1937, el por entonces cardenal Pacelli participó en la elaboración de la encíclica Mit brennender Sorge, en la que Pío XI arremetió contra al nazismo. En la presentación de este documento, Pacelli comparó a Hitler con el diablo y advirtió de su temor al avance del Tercer Reich. En 1941, The New York Times elogió al ya papa Pío XII por “ponerse plenamente contra el hitlerismo” y, en 1945, el Congreso Judío Mundial agradeció su intervención en el conflicto. Sin embargo, la percepción de su actuación comenzó a cambiar en 1963, cuando el germano Rolf Hochhuth acusó al pontífice de no oponerse claramente al Holocausto, en su pieza teatral El vicario. Posteriormente, Hochhuth reconoció, en un post scriptum a su obra, que el Vaticano ayudó a los judíos.