3,5 estrellas
7
Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario
Título original: The Chronicles of Narnia: The Lion, The Witch and the Wardrobe
Año: 2005
País: Estados Unidos, Reino Unido
Duración: 143 min.
Género: Fantástico
Categoría: Simbología cristiana, Películas infantiles
Calificación moral: +7
Director: Andrew Adamson
Guión: Andrew Adamson, Ann Peacock, Christopher Markus, Stephen McFeely
Música: Harry Gregson-Williams
Fotografía: Donald McAlpine
Reparto: Georgie Henley, Skandar Keynes, William Moseley, Anna Popplewell, Tilda Swinton, James McAvoy

La Segunda Guerra Mundial ha convertido a Londres en un sitio muy peligroso y, por eso, la señora Pevensie decide enviar a sus cuatro hijos a una casa de campo, habitada por un viejo profesor. Al poco de llegar a su nuevo hogar, la pequeña e imaginativa Lucy encuentra fortuitamente el mundo de Narnia, al que se accede a través de un armario que hay en el desván. El escepticismo inicial de sus hermanos mayores, Peter, Susan y Edmund, se diluirá cuando estos descubran que no era una invención. De este modo, todos se adentrarán en un mágico lugar habitado por criaturas fantásticas, a las que la malvada Bruja Blanca ha condenado a subsistir en un perpetuo invierno. Allí conocerán al león Aslan, al que se unirán en su batalla para liberar a Narnia de su cruel soberana.

A rebufo del éxito de El señor de los Anillos, Walt Disney y Walden Media sumaron sus fuerzas para trasladar a la pantalla la obra homónima de C. S. Lewis. En concreto, eligieron la primera novela escrita por el británico, aunque la segunda en la cronología de un total de siete títulos. Argumentalmente son evidentes las similitudes con las películas basadas en los libros de Tolkien; algo lógico pues este autor se movía en los mismos círculos que Lewis y ambos mantenían una buena amistad. Asimismo, el film que nos ocupa también se rodó, al menos en parte, en localizaciones de Nueva Zelanda.

La realización corrió a cargo de Andrew Adamson, embarcado en su tercer largometraje, tras dirigir las dos primeras entregas de Shrek. El relato, en cuya adaptación al guión participó el propio Adamson, nos sumerge en un universo en el que cuatro hermanos se refugian del horror de la guerra. Su viaje por territorios helados se complicará, una vez que Edmund sucumba a las promesas de la Bruja Blanca, en buena medida al sentirse desplazado por su hermano Peter. Esta circunstancia, unida a otros obstáculos con los que tropiezan por el camino, obligará a los Pevensie a madurar a nivel individual y como familia.

Esta historia sobre la lucha entre el bien y el mal, se estructura en forma de alegoría cristiana, presentando a Aslan como una figura cristológica, que aúna nobleza, bondad, autoridad y una capacidad de sacrificio, que le llevará a ofrecerse para exonerar la falta de Edmund. Por tanto, no es casualidad que su martirio sea representado con una estética inspirada en La Pasión de Cristo.

La cinta, que cuenta con una destacada banda sonora compuesta por Harry Gregson-Williams, se convirtió en una de las más taquilleras en el año de su estreno, logrando una recaudación mundial que superó con holgura los 700 millones de dólares. Además, fue premiada con un Oscar técnico, en la categoría de mejor maquillaje.

Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario (fotograma)