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Las inocentes
3,5 estrellasTítulo original: Les innocentes
Año: 2016
País: Francia, Polonia
Duración: 115 min.
Género: Drama
Categoría: Congregaciones, Estrenos de 2016
Calificación moral: +13
Director: Anne Fontaine
Guión: Anne Fontaine, Pascal Bonitzer, Sabrina B. Karine, Alice Vial
Música: Grégoire Hetzel
Fotografía: Caroline Champetier
Reparto: Lou de Laâge, Agata Buzek, Agata Kulesza, Vincent Macaigne, Joanna Kulig, Eliza Rycembel, Katarzyna Dabrowska

Polonia, 1945. Mathilde Beaulieu es una joven doctora francesa que trabaja en un hospital de campaña de la Cruz Roja, al que un día llega la hermana sor María para reclamar su ayuda, con mucha insistencia. Atendiendo a la petición, la voluntaria se traslada hasta un convento para prestar su asistencia a una religiosa, en lo que resulta ser un parto. Pronto descubrirá que el incidente no es un hecho aislado, pues hay otras embarazadas en la comunidad, a consecuencia de las violaciones que sufrieron durante un ataque perpetrado por soldados del Ejército Rojo.

Mientras el cine ha tratado reiteradamente las atrocidades del Tercer Reich, exponiendo un sinfín de capítulos acerca del nazismo, todavía existe un gran vacío en relación a las barbaridades consumadas por los comunistas, en el Este de Europa. Únicamente el compromiso del polaco Andrzej Wajda, más unos pocos casos aislados, han arrojado luz acerca de una dramática realidad, en la que se adentra esta película dirigida por la realizadora gala Anne Fontaine. El relato se inspira en los hechos reales, recogidos en el cuaderno de bitácora de Madeleine Pauliac; la facultativa en la que se basa el personaje de Mathilde. Como los datos anotados en el documento eran bastante escasos, los guionistas han tenido que elaborar la historia tomando como mero punto de partida el trágico suceso. Se agradece que en su desarrollo pasen de largo de los detalles truculentos, para entrar directamente en materia.

El largometraje transcurre una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, cuando Polonia ha pasado del dominio de los alemanes, a estar a merced de un nuevo régimen opresor, que tendrá al catolicismo en su punto de mira. Precisamente Mathilde fue educada por su familia en el marxismo y será testigo de los efectos de esta ideología en tierras polacas. Aun siendo una mujer sin fe, afrontará la compleja situación con una extraordinaria humanidad y un indispensable pragmatismo. Sor María será su mejor aliada y su adecuado complemento ya que, pese a sus obvias diferencias, la monja también actúa de una forma práctica. Por eso, facilitará la labor de la doctora en un entorno hermético por naturaleza, donde la confidencialidad vale su peso en oro, sobre todo por el temor al repudio que podría ocasionar el conocimiento de lo sucedido.

Las circunstancias obligan a las monjas a reconstruir su vida, lo cual es especialmente palpable en aquellas que se han convertido en madres, a la par que mantienen su estricta observancia hacia el voto de castidad. Las reacciones serán muy distintas, tanto hacia la maternidad como, en general, a la hora de sobrellevar el trauma. En ese punto, Sor María se enfrenta con coherencia a sus dudas sobre el silencio de Dios ante semejante desgracia, desde una profunda espiritualidad. Mucho menos congruente será una madre superiora, retratada sin simplificaciones, a la que le sobrará orgullo en su deber de protección hacia las suyas, haciendo una mala lectura de los preceptos evangélicos.

La cinta está muy bien interpretada y ha sido rodada con elegancia, en francés y polaco. En los escenarios predominan los claroscuros y la filmación nos depara fotogramas que parecen óleos. Fontaine ha evitado los caminos fáciles para representar una obra muy dura, que fue galardonada con el premio FIPRESCI en la última edición de la Seminci de Valladolid.

Las inocentes (fotograma)