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Título original: The Shoes of the Fisherman
Año: 1968
País: Estados Unidos
Duración: 155 min.
Género: Drama
Categoría: Papas
Calificación moral: TP
Director: Michael Anderson
Guión: John Patrick, James Kennaway
Música: Alex North
Fotografía: Erwin Hillier
Reparto: Anthony Quinn, Laurence Olivier, Oskar Werner, David Janssen, Vittorio De Sica, Leo McKern, John Gielgud
Las sandalias del pescador
El obispo ruso Kiril Lakota es reclamado por el Vaticano tras haber estado recluido en un campo de prisioneros soviético. Debido a sus cualidades espirituales es nombrado cardenal y, después de morir el papa, es propuesto en el cónclave como nuevo sucesor de Pedro, un cargo que ante el entusiasmo general de los cardenales, no tiene más remedio que aceptar.

La película desarrolla de un modo casi documental el complejo proceso de elección de un papa. Anthony Quinn caracteriza de manera convincente a un pontífice que tiene que afrontar una grave crisis mundial que amenaza la paz, debida a la hambruna en China y al bloqueo que sufre el país asiático por parte de las potencias occidentales. En sus más de dos horas y media de duración, despliega diversas subtramas que, en algunos casos, no acaban de resolverse.

Fue candidata a los Oscar a la mejor dirección artística y a la mejor banda sonora, siendo ésta última galardonada con el Globo de Oro.

Contenido cristiano
Una de las grandes particularidades de la película y, por extensión, de la obra de Morris West que adapta el film, es haberse adelantado varios años a lo que posteriormente sucedería: el nombramiento de un papa del Este; el polaco Karol Wojtyla como Juan Pablo II, tras más de cuatro siglos de pontífices italianos. En ambos casos, tanto el personaje de ficción como Juan Pablo II, tuvieron que convivir con la Guerra Fría y participar activamente en la solución del conflicto.

El cargo de papa implica para el elegido renunciar a sí mismo. No le resulta fácil al protagonista de la historia un cometido de tanta responsabilidad en el que siente soledad en algunos momentos, pese a estar rodeado de multitudes.

[El siguiente comentario revela partes importantes de la trama]
No se puede negar que la película pretende dar una visión honesta y positiva de la Iglesia, pero la idea de enajenar los bienes del Vaticano para paliar el hambre, resulta ambigua. La pobreza sólo se podrá solucionar con un cambio de mentalidad global y no poniendo parches, que por otra parte acabarían o, en el mejor de los casos, privatizarían en manos de coleccionistas particulares, un patrimonio artístico que forma parte de la historia de la humanidad.

Las sandalias del pescador