8
estrellas-4
Título original: Longford
Año: 2006
País: Reino Unido, Estados Unidos
Duración: 93 min.
Género: Drama, Biográfico
Categoría: Laicos
Calificación moral: +18
Director: Tom Hooper
Guión: Peter Morgan
Música: Rob Lane
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Jim Broadbent, Samantha Morton, Lindsay Duncan, Kate Miles, Tam Dean Burn, Andy Serkis, Lee Boardman
Longford
Lord Longford, miembro de la Cámara de Lores del Reino Unido, lleva visitando durante años a prisioneros. Su asistencia es requerida por Myra Hindley, condenada por ser cómplice de un infanticidio múltiple. Longford cree que Hindley fue manipulada por el autor principal de los crímenes -su por entonces pareja- y observa en ella un sincero arrepentimiento. Por estos motivos emprende una campaña para liberarle de la cadena perpetua, por la que será objeto de una gran controversia, y de la incomprensión de su partido y de su propia mujer.

Antes de alcanzar la fama internacional con El discurso del rey y Los miserables, Tom Hooper llevó a cabo este soberbio film para televisión. Su reparto se beneficia de la destreza de Hooper en la dirección de actores, destacando Samantha Morton y Andy Serkis, y especialmente Jim Broadbent, irreconocible con sendas prótesis en mentón y nariz, que llevaban dos horas de trabajo diario. La historia, basada en la vida del político laborista Lord Longford, católico convertido desde el protestantismo, tiene muchos puntos en común con Pena de muerte y es rigurosa con los hechos.

Longford es una cinta ciertamente compleja, que marca la diferencia entre la justicia y la venganza, y muestra bien a las claras las motivaciones morales que impulsan a su protagonista a arriesgar su prestigio. Su indiscutible calidad le hizo merecedora de 3 Globos de Oro en las categorías para televisión de mejor miniserie o película, actor (Broadbent) y actriz secundaria (Morton), y de 3 premios BAFTA.

Contenido cristiano
“Ese es el sendero al que me he comprometido, amar al pecador pero odiar los pecados”. Longford fue considerado por muchos como un ingenuo, aunque en realidad estaba siendo consecuente con su fe hasta las últimas consecuencias ayudando a muchos encarcelados, al considerar que condenar a los demás es una postura anticristiana, porque es algo que sólo Dios puede hacer, y confiando en la posibilidad de redención de convictos como Myra Hindley.

Longford