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estrellas-2-5
Título original: The Assisi Underground
Año: 1985
País: Estados Unidos
Duración: 106 min.
Género: Drama
Categoría: Congregaciones, Franciscanos
Calificación moral: +13
Director: Alexander Ramati
Guión: Alexander Ramati
Música: Dov Seltzer
Fotografía: Giuseppe Rotunno
Reparto: Ben Cross, James Mason, Irene Papas, Maximilian Schell, Karlheinz Hackl, Riccardo Cucciolla, Angelo Infanti
Los clandestinos de Asís
Italia se encuentra sitiada por la ocupación nazi. En Asís, el padre Rufino, guardián de San Damián, recibe el encargo de su obispo de proteger a varias familias judías, por la inminente llegada de los alemanes a la ciudad. Ante la dificultad de enviarlos a otro lugar, los judíos son ocultados en la clausura de un convento de clarisas. Las tropas que llegan a la ciudad están dirigidas por el coronel Müller, un militar muy interesado por los lugares franciscanos, para sorpresa del Padre Rufino y para desencanto de su subordinado, el capitán von Velden.

Rodada en su mayoría en la ciudad de San Francisco, tanto la fotografía, -que se recrea en sus rincones-, como en general la película, homenajean a Asís. La historia está basada en hechos reales y pone de manifiesto la gran labor que hicieron muchos italianos para proteger la vida de los judíos en su país. El coronel alemán, interpretado por Maximilian Schell (El hombre que no quería ser santo), tiene poco que ver con los crueles oficiales nazis que habitualmente vemos en el cine. Estaba tan enamorado de Asís, que regresó allí con su familia después de la guerra.

El film, que no tuvo demasiado éxito, en principio tenía una excesiva duración de casi tres horas. No alcanza los pretenciosos resultados buscados por sus creadores pero, con un metraje más ajustado, consigue ser un interesante largometraje. Alexander Ramati fue el encargado de adaptar y dirigir su propia novela.

Contenido cristiano
El personaje protagonista es el padre Rufino, un activo franciscano interpretado eficazmente por Ben Cross (Carros de fuego), que lo representa como un fraile mundano que vive plenamente integrado entre el pueblo, sin menoscabar por ello su vida espiritual.

La historia tiene unos buenos valores interconfesionales entre judíos y cristianos, una circunstancia que ya había sido desarrollada en La guerra secreta de Sor Catherine, en la que también una congregación de monjas ocultó a judíos en su convento, aprovechando el respeto de las autoridades alemanas hacia sus votos.

“Coronel, ¿es usted alemán o es católico?” (pregunta el capitán von Velden) / “Ambas cosas” (responde Müller). El coronel, inmerso en la maquinaria del Tercer Reich, se encuentra en la encrucijada de elegir entre su obligación como militar o su fe. Optar por seguir el camino de sus creencias, le acarrearía imprevisibles responsabilidades.

Los clandestinos de Asís