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estrellas-3-5
Título original: Marcelino, pan y vino
Año: 1955
País: España, Italia
Duración: 86 min.
Género: Comedia, Drama
Categoría: Congregaciones, Franciscanos
Calificación moral: TP
Director: Ladislao Vajda
Guión: Ladislao Vajda
Música: Pablo Sorozábal
Fotografía: Heinrich Gärtner
Reparto: Pablito Calvo, Juan Calvo, Rafael Rivelles, Antonio Vico, Juanjo Menéndez, Fernando Rey, José Nieto
Marcelino, pan y vino
Al poco de terminar la Guerra de la Independencia Española, un niño es abandonado en un convento franciscano. Los frailes pronto se entusiasman con el pequeño al que llaman Marcelino, en honor al santo del día en el que es bautizado. El niño crece rodeado de atenciones, pero el afecto de los franciscanos no evita que eche de menos a su madre. En un desván del convento al que no le está permitido subir, encuentra una imagen de un Crucificado.

Sencilla historia que relata la vida cotidiana del convento y de Marcelino. Está contada con mucho humor y enriquecida por los matices que aportan las diferentes personalidades de cada uno de los franciscanos. El film, que adapta un cuento de José María Sánchez Silva, es uno de los más representativos del cine español de la época y consiguió un gran éxito que se extendió a otros países. Fue premiado con el Oso de Plata en el Festival de Berlín, y en Cannes obtuvo sendas menciones especiales para Pablito Calvo y para su director Ladislao Vajda.

Contenido cristiano
Marcelino habla y trata a Jesús con la inocencia propia de los niños, lo que hace que sus encuentros con el Crucificado estén llenos de ternura. Estos son una bella muestra del significado del pasaje en el que Cristo dice “… si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18,3).

Se representa a Jesucristo como un Padre que nos ama y que no es ajeno a nuestros problemas. Esa acertada composición de un Jesús amable es la que, junto con el personaje de Marcelino, le da un carácter tan especial a esta película.

El niño evoca al Padre a través de una imagen. Para los cristianos Dios no es abstracto, sino que Éste se hizo “imagen” en su Hijo Jesucristo. Por eso, también las imágenes de ese Dios hecho hombre son un medio para comunicarnos con Él, a través de la oración, el culto y la contemplación.

Marcelino, pan y vino