6
estrellas-3
Título original: Molokai: The Story of Father Damien
Año: 1999
País: Bélgica, Holanda, Australia
Duración: 113 min.
Género: Drama, Biográfico
Categoría: Santos y beatos
Calificación moral: +13
Director: Paul Cox
Guión: John Briley
Música: Paul Grabowsky
Fotografía: Nino Gaetano Martinetti
Reparto: David Wenham, Kate Ceberano, Derek Jacobi, Kris Kristofferson, Leo McKern, Sam Neill, Peter O’Toole, Tom Wilkinson
Molokai: La historia del Padre Damián
El obispo Maigret solicita al gobierno que le permita enviar un sacerdote a la isla de Molokai, donde se encuentran aislados los enfermos de lepra. El joven padre Damián se ofrece voluntario para cumplir con la misión. Aparte de dar asistencia religiosa y establecer una parroquia, deberá poner orden en una isla en la que reina el caos.

Los bellos paisajes de Hawái sirven de inmejorable escenario para este film sobre el padre Damián y su heroico ejemplo de entrega a los demás. El guión, escrito a partir de la biografía de Hilde Eynikel, traza un personaje muy humano, con sus miedos y tentaciones y, por ello, aún más fascinante. Sus enseñanzas se presentan con total naturalidad. David Wenham, muy involucrado en dar vida al misionero, está secundado, entre otros, por Tom Wilkinson, Derek Jacobi, Sam Neill y Peter O’Toole, con un breve, pero relevante papel.

El padre Damián fue canonizado en 2009 por Benedicto XVI. Gandhi escribió: “El mundo politizado y amarillista puede tener muy pocos héroes que se puedan comparar con el Padre Damián de Molokai. Es importante que se investigue por las fuentes de tal heroísmo”. En 2005, la radiotelevisión pública belga, VRT, lo eligió como el belga más importante de todos los tiempos, tras una encuesta realizada entre la población.

Contenido cristiano
La película recoge la vital trascendencia que le daba el padre Damián a los sacramentos, mediante los que aportaba sustento espiritual y guiaba las almas de los habitantes de Molokai. También velaba por su propia confesión, la cual, al estar aislado, no podía hacer con la frecuencia que desearía.
 
Damián no se fijaba tanto en los cuerpos enfermos de lepra, como en las almas atormentadas que había que salvar. Eso le llevó a entregar su vida, dando esperanza a cientos de condenados, pese a la falta de ayuda por parte del gobierno y de algunos miembros de la Iglesia, más pendientes de las formalidades que del Evangelio.

Molokai: La historia del Padre Damián