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Título original: Proceso a Jesús
Año: 1974
País: España
Duración: 101 min.
Género: Drama
Categoría: Bíblicas
Calificación moral: +7
Director: José Luis Sáenz de Heredia
Guión: Julián Cortés Cavanillas, Diego Fabbri, José Luis Sáenz de Heredia, José María Sánchez Silva
Música: Salvador Ruiz de Luna
Fotografía: Luis Cuadrado
Reparto: Andrés Mejuto, Alfredo Mayo, Lili Muraty, Diana Lorys, Ángel del Pozo, María Cuadra, Manuel Torremocha
Proceso a Jesús
 
Un grupo de artistas judíos organizan, en una antigua sinagoga de Toledo, una de sus representaciones del juicio a Cristo, en la que analizan el proceso según las leyes de la época. A medida que avanza la obra de teatro, van participando varias personas del público.

Con un inicio desconcertante, que presenta de un modo insuficiente a los personajes, el film poco a poco va remontando el vuelo. Este ejemplo de cine social, que adapta una obra de Diego Fabbri, se aleja de productos más condescendientes con la fe católica, habituales durante los años anteriores. Tiene fuerza y tanto su atmósfera, como la aridez de sus personajes y su poco margen al sentimentalismo recuerdan al cine norteamericano de la época.

En el juicio participan, -aparte de personajes como Pilatos y Caifás-, la Virgen María, San José, los apóstoles… Entre el público van apareciendo personas que se sienten interpeladas por la vida de Jesús. De este modo, una señora se identifica con María Magdalena, un joven con la parábola del Hijo Pródigo. También intervienen un detractor de la Iglesia y de la divinidad de Cristo y un defensor de la misma, encarnado por un sacerdote, cuya irrupción ofrece una de las partes más interesantes del largometraje.

Contenido cristiano
Se llevó a cabo a principios de los 70, una época marcada por una corriente de anticlericalismo y ateísmo, aspectos que quedan reflejados en una trama, que es lo suficientemente buena como para compensar sus defectos. Incluso pasa de puntillas por los propios debates internos que sufre una Iglesia en plena época de cambios.

Entre el detractor de la Iglesia y el sacerdote se lleva a cabo un interesante debate. El detractor expone que la huella de Cristo, en un mundo azotado por el egoísmo, ha sido insuficiente. El sacerdote apela a los santos que sí han cambiado cosas y a la esperanza que Jesús de Nazaret representa para millones de personas. En la identificación del público con partes del Evangelio, vemos que es un relato aplicado a la vida misma.