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Llenar el vacío
4 estrellasTítulo original: Lemale et ha’halal
Año: 2012
País: Israel
Duración: 90 min.
Género: Drama
Categoría: Estrenos de 2014
Calificación moral: +7
Director: Rama Burshtein
Guión: Rama Burshtein
Música: Yitzhak Azulay
Fotografía: Asaf Sudri
Reparto: Hadas Yaron, Yiftach Klein, Irit Sheleg, Chayim Sharir, Razia Israeli, Hila Feldman, Renana Raz, Yael Tal, Ido Samuel

Shira es una chica de 18 años, que está prometida en matrimonio con un joven por el que se siente muy atraída. Sus planes, sin embargo, se verán truncados por la trágica muerte de su hermana mayor, durante el parto de su hijo. Tras el dramático incidente, sus padres la verán como la candidata ideal para casarse con el viudo de su hermana y hacerse cargo del bebé. De este modo, las circunstancias obligarán a Shira a tomar una decisión que marcará su futuro, teniendo que elegir entre satisfacer sus deseos o atender al compromiso familiar.

Llenar el vacío ha supuesto el primer largometraje de la realizadora nacida en Estados Unidos, aunque criada en Israel, Rama Burshtein. Mediante un relato que ha escrito ella misma, adentra al público en las tradiciones de una comunidad judía ortodoxa desgranando, con suma sencillez, unas costumbres que la directora conoce de primera mano, pues se unió al judaísmo en su juventud. La película pone en escena a una serie de personajes, para los cuales la fe es primordial en su existencia y reserva un lugar especial a las ceremonias religiosas, que son trasladadas a la pantalla con detenimiento y detalle.

La situación planteada por la historia recuerda a las novelas de Jane Austin, de las que Burshtein se declara admiradora. Al fin y al cabo, cambiando el entorno y la época, asistimos a varias idas y venidas sobre jóvenes casaderos, en las que los padres juegan un papel muy importante. Este hecho condiciona el devenir de la confundida Shira, cuyos sueños entran en conflicto con las estrictas normas de su comunidad. En ese punto, Burshtein opta por plasmar las motivaciones de cada uno de los implicados, evitando tomar partido.

Con un ritmo pausado y la buena banda sonora de Yitzhak Azulay, la obra va transportando al espectador hacia un colofón de una enorme belleza. Su calidad fue reconocida en el Festival de Venecia; certamen en el que participó en la edición de 2012, recibiendo la Copa Volpi a mejor actriz, para la israelí Hadas Yaron, y una mención especial de la asociación católica Signis.

Llenar el vacío (fotograma)