4,5 estrellas
9
El espíritu de la colmena
Título original: El espíritu de la colmena
Año: 1973
País: España
Duración: 94 min.
Género: Drama
Categoría: Películas con valores
Calificación moral: +13
Director: Víctor Erice
Guión: Víctor Erice, Ángel Fernández Santos
Música: Luis de Pablo
Fotografía: Luis Cuadrado
Reparto: Fernando Fernán-Gómez, Teresa Gimpera, Ana Torrent, Isabel Tellería, Ketty de la Cámara, Estanis González

En un pequeño pueblo castellano, allá por el año 1940, Isabel y Ana, hermanas de 8 y 6 años respectivamente, asisten a la proyección de El Doctor Frankenstein. La película impacta tanto a Ana, que no deja de hacer preguntas sobre el monstruo.

El espíritu de la colmena es una de las grandes obras maestras del cine español y uno de los pocos largometrajes de Víctor Erice. Es una lástima que el cineasta no se haya prodigado más, pese a que -colaboraciones y cortometrajes aparte- le hayan bastado tres filmes para convertirse en un director de culto. En éste, el primero de los tres, Erice traslada su historia a la posguerra española, tan sólo un año después del final de la guerra civil. En el ambiente se palpa el dolor y el odio que la contienda ha dejado. Los apagados rostros de los padres de Ana, de los que conocemos poco, son el reflejo de estos sentimientos.

En un caserón abandonado, Ana encuentra a un fugitivo que se esconde para protegerse de represalias. Como el monstruo y los habitantes del pueblo de la película que vio Ana, el fugitivo y los vecinos del lugar se tienen miedo mutuamente, no se conocen y, por entonces, el mal se responde con la misma moneda. Erice construye una metáfora sin partidismos de una terrible guerra entre hermanos. El perdón está en la mirada libre de prejuicios de una niña incapaz de entender la violencia, ajena a rencores y ajustes de cuentas.

El guión es brillante, cargado de simbología, pura poesía fotografiada con lucidez por Luis Cuadrado. La evidente naturalidad de Ana Torrent quedó bien captada. Los nombres de los cuatro protagonistas tuvieron que coincidir con los de sus intérpretes, porque la pequeña Ana no distinguía entre realidad y ficción, y no comprendía por qué se llamaban de manera diferente cuando comenzaba la filmación. El largometraje ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, entre otros premios.

El espíritu de la colmena (fotograma)