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Vivir para siempre
3,5 estrellasTítulo original: Ways to Live Forever
Año: 2010
País: España, Reino Unido
Duración: 90 min.
Género: Drama
Categoría: Valores espirituales
Calificación moral: +7
Director: Gustavo Ron
Guión: Gustavo Ron
Música: César Benito
Fotografía: Miguel P. Gilaberte
Reparto: Robbie Kay, Ben Chaplin, Emilia Fox, Alex Etel, Phyllida Law, Natalia Tena, Greta Scacchi, Ella Purnell

Sam es un inquieto chico de 12 años, enfermo de leucemia, que comienza a recoger sus reflexiones vitales en un diario y un vídeo. De este modo, espera descubrir algo más sobre temas de los que nadie se atreve a hablarle con claridad. Además, con la ayuda de su inseparable amigo Felix, aquejado por la misma afección, intentará materializar una serie de anhelos que le gustaría ver cumplidos antes de morir, entre los que se incluye batir un récord Guinness, tener novia o ver las estrellas desde una nave espacial.

Uno de los aspectos que más sorprende de este segundo largometraje de Gustavo Ron, es la habilidad del realizador español para lograr una película alegre y trágica, a la vez, en un equilibro nada fácil de conseguir. Rodada en inglés, con un estilo que bebe del cine independiente norteamericano, el relato parte de una novela de Sally Nicholls, que el propio director ha adaptado al guión.

La trama no rehúye las cuestiones complicadas, formulando preguntas relativas al sufrimiento y la muerte, para las que Sam no encuentra respuestas en los adultos. Únicamente su abuela arrojará luz a sus dudas, planteándole una bella metáfora acerca de la trascendencia de la vida. Mientras tanto, su padre experimentará una sustancial transformación, una vez que deje de resistirse a admitir la realidad. En este punto, se subraya la importancia de un núcleo familiar fuerte, para afrontar una situación tan grave.

El film está bien rematado técnicamente y cuenta con una destacada labor del jovencísimo protagonista Robbie Kay, al frente de un ajustado reparto en el que Ben Chaplin es el rostro más conocido. La historia se articula mediante la lista de deseos elaboradora por Sam, partiendo de una idea cuya originalidad no está en su concepción, sino en su ingenioso desarrollo. Un buen ejemplo de ello es la secuencia en la que Sam y Felix visitan un bar, tratando de recrear una adolescencia que probablemente nunca tendrán, en un melancólico y mágico capítulo, filmado con la delicadeza y elegancia que destila esta emotiva cinta.

Vivir para siempre (fotograma)