Pies provida

Fotografía: Paula Zubiaur (Creative Commons)

Se ha presentado el anteproyecto de ley que pretende instaurar y “legitimar” el aborto prácticamente libre. De poco sirve la aleatoriedad de unos plazos u otros, porque la gravedad del aborto no es proporcional al tamaño del feto y porque lógicamente se podría vulnerar impunemente el cumplimiento de estos plazos. Para hacer más incomprensible la nueva ley, las menores de edad podrán abortar sin el consentimiento de sus padres a partir de los 16 años, aunque ni siquiera les dejarán entrar en muchos bares. A la nueva ley le quedan varios escollos que superar antes de su aprobación y muchos medios de comunicación, especialmente de la televisión, tratarán de manipular a la opinión pública para hacer creer que el aborto es algo “normal”, mientras intentan desacreditar la voz de los grupos provida. Si se aprueba la ley, las grandes beneficiadas serán las empresas abortistas que no van a notar la crisis.

La noticia del anteproyecto de la nueva ley, llega unos días después de que se anunciase que adquirir la píldora del día después será tan fácil como comprar una Lizipaina, pese a que tiene efectos secundarios graves para la mujer y provoca el aborto de su hijo, en el caso de haber sido concebido. Estas noticias no deben conseguir que caigamos en el desánimo, pues se apruebe o no esta ley, no podemos consentir que se deje de debatir sobre el aborto y que la sociedad se olvide de los no nacidos. Dos encuestas realizadas en Estados Unidos (por la organización Gallup y por el Centro de Investigación Pew), han revelado que el número de contarios al aborto en ese país ha aumentado considerablemente y que por primera vez en 15 años, supera al número de pro-abortistas. Algún día, no sé cuando, la humanidad mirará hacia atrás y se echará las manos a la cabeza al recordar lo que está sucediendo ahora, pero hasta entonces queda mucho por recorrer. Cada uno de nosotros tenemos nuestra pequeña parte de responsabilidad en la tarea de inculcar, dentro de nuestro ámbito, que un derecho fundamental como es el derecho a vivir, no puede estar sometido a ideologías o creencias de ningún tipo y que el defender a los no nacidos no es ir en contra de la mujer. La esperanza de los que no tienen voz, es la esperanza que alberguemos cada uno de nosotros.