Felicitación de Navidad 2018

A pocos días de volver a celebrar la Navidad, desde Camino de Emaús queremos desearos a todos unas felices fiestas. Este año protagoniza nuestra felicitación una escultura portuguesa de san Francisco de Asís abrazando a Jesús, expuesta, junto a otras obras belenísticas, en el palacio de los Golfines de Abajo, situado en la ciudad monumental de Cáceres.

Siempre hemos manifestado que la espiritualidad franciscana ocupa un lugar importante en nuestra web y en nuestra vida de fe. Ha sido una sorpresa encontrarnos con esta pequeña imagen que evoca la ternura y el cariño que el santo de Asís mostraba por el misterio de la Natividad.

La representación del nacimiento que Francisco llevó a cabo en 1223 se convirtió en un gran precedente para la tradición cristiana. Debió ser toda una experiencia contemplar aquel portal viviente de Greccio, con la ilusión de los hombres y mujeres que participaron en una puesta en escena tan especial. Este bello suceso lo conocemos gracias, entre otros, a Tomás de Celano, hagiógrafo del santo.

Son más de dos mil años los que nos separan de la primera Epifanía y unos cuantos menos de aquel portal viviente que hizo el Poverello, pero en esencia celebramos lo mismo. La costumbre de colocar el portal de Belén es algo que se vive durante estas fechas en millones de hogares. Cada año tenemos la misma cita, quizá en el mismo rincón de nuestra casa, con los mismos protagonistas: san José, la Virgen María, el Niño Jesús, los Reyes Magos, el ángel, los pastores, las ovejas, la mula, el buey, el musgo, el río… un tiempo precioso que compartimos con los miembros de la familia y que tanto disfrutan los más pequeños.

Es evidente que hoy existen muchas distracciones: las comidas, los regalos, las idas y venidas… Sin embargo, sería bueno disfrutar de ello, sin perder de vista el origen de todo, con disposición de hacer las cosas mejor, de amar más y de crear en nuestro hogar un pequeño Belén donde verdaderamente nazca de nuevo Dios. Por supuesto, no podemos olvidar a aquellos que, como José y María, se ven sorprendidos por la exclusión y la pobreza. No estaría de más buscar en estos días algo de tiempo para recordar a todos los que se encuentran en situaciones desfavorecidas y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a esas nuevas familias de Belén.