El banquete de Simón el fariseo

El banquete de Simón el fariseo (Rubens)

“Te digo que quedan perdonados sus muchos pecados porque amó mucho, mas a quien poco se perdona, poco ama.” (Lc 7, 47)

Cada vez que nos perdonas

Si Tú nos descubres, Padre,
aspectos de nuestra vida
que nos alejan de Ti
es porque sólo Tú sabes
que el corazón de los hombres
se cansa, se agota y busca
vivir la vida sin Ti.

Y a pesar de conocer
la infidelidad inmensa
con que pagamos tu amor,
nos ofreces cada día
un nuevo pacto, un encuentro
una cita, una alianza
un estar juntos de nuevo
sin volver la vista atrás.

Cada vez que nos perdonas,
nos enseñas tus dos manos
y nos repites paciente
que hace mucho decidiste
grabar nuestro nombre en ellas.

Y que no importa las veces
que tengas que levantarnos.
Que tu infinita paciencia
esperará por nosotros,
en cada nueva caída.

Y que nuestra historia juntos
empieza cada mañana
sin memoria, sin recuerdos,
y sin caminos andados.

Y en esta respuesta tuya
incondicional, perpetua
nos robas el corazón.

Y sentimos cada día
que nuestro corazón débil
vuelve de nuevo al Camino.

Y que, en cada perdonar,
logras acortar distancias
entre tu amor y nosotros
Y NOS GANAS PARA TI.

 
“Me has curado, me has hecho revivir, la amargura se me volvió paz cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía y volviste la espalda a todos mis pecados.” (Is 38, 17)