Arbustos

Fotografía: Anwar Vazquez (Creative Commons)

¿Qué es el Arbusto?, muchos “no lo saben”, la falta de sabiduría por no leer a Cristo… Él dijo: “Yo soy la vid”. Sí, ya, dicho miles de veces sin entender ni flores… Y no porque sea incomprensible, sino porque no se escucha, se oye un “zumbido” y ¡hala!, a seguir cantando.

¡Dios, qué impresionante frase! Saber que Tú eres el Arbusto que da nombre a las ramas y semillas que nacen de tu Tronco, es lo más. Todos, sin faltar ni uno, estamos llamados a ser de de ese Arbusto y dar fruto. Somos lo más importante de la cepa.

Me explico: Dios se hizo Tronco (Jesús) para que tú fueras una de sus ramas y dieras el fruto que había de ser comido por la humanidad. Más grandioso, imposible.

¡Pues llevemos la esencia de la CEPA al mundo como hizo Jesús!, es la única manera de asemejarnos a Él para que las “vides proliferen”; porque si te despegas, como que te secas, arrugas, empobreces tu alma y mueres en el intento de no se sabe qué; total, que ni uvas ni nada de nada, que se te hunde el negocio sí o sí ¡vaya!

Hay muchos motivos para pertenecer al Tronco aparte de ser un honor y un privilegio. Para empezar, da la sabia para la vida de las ramas, las engalana con uvas gordas o de moscatel de color de la esperanza y además, no te caes porque estás sujeto creciendo hacia el cielo; ¡ah! y lo mejor, eres voz y parte del “Arbusto” más grandioso e inimaginable que existe sobre toda la tierra.

Después de esto, veamos que nos interesa más, si pertenecer a la GRAN CEPA o ser un cardo borriquero fuera de ella… ¡Ojo!, es que no hay otra.

Un abrazo, sarmientos…