Pastos

“Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.” (Juan 8, 12)

En tierra de nadie

En tierra de nadie,
ni en el lugar dónde estaba
ni en el que Tú me prometes.

El miedo en el alma,
sabiendo que ya
no puedo volver.

La duda que asusta.
No ver dónde estás
y sólo sentirte.

Vivir la esperanza
que Tú me regalas
de saber que es cierto.

La añoranza siempre
de aquella promesa
de la luz que brilla.

Pero sobre todo,
la certeza insólita
de que eres VERDAD.

 
“¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.” (Salmo 36, 10)