Nena Daconte

Fotografía: Oscar Caro (CC)

Con toda la prensa que tiene a su favor el aborto, las reivindicaciones provida necesitan de personajes públicos que defiendan los derechos del no nacido. Nena Daconte, nombre artístico de Mai Meneses, ha arriesgado el futuro de su carrera musical con su participación en la marcha «Sí a la Vida» del próximo día 24, en la Puerta del Sol de Madrid. Su gesto ha resultado especialmente molesto, porque procede de un ámbito, el de los artistas, cuyas demandas suelen ser muy diferentes. Además, cantará a la vida con su embarazo de seis meses, lo que supone un magnífico ejemplo de maternidad responsable, a la vez, que un poderoso argumento que socava los frágiles cimientos en los que se apoyan las premisas a favor del aborto.

El anuncio de Mai Meneses le ha acarreado las iras de muchos, cuyo concepto del derecho a la libertad de expresión se limita a las vejaciones que ellos profieren. El relativismo moral en el que estamos inmersos ignora al nasciturus, convirtiendo la cuestión en un derecho de la mujer, a la que se invita a seguir el camino más fácil, abandonándola después a su suerte, al dejarla que sufra en soledad las secuelas psicológicas de su decisión. El problema no reside en condenar a las mujeres que quieren abortar, sino en luchar para que no se condene al no nacido. En ese sentido queda un largo camino por recorrer, pero gestos como el de Mai Meneses aportan mucho al proceso.