Confianza en Dios

“Al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.” (Mt 9, 36)

Romper amarras

Aún me queda dar el paso,
conseguir que Tú me enseñes
a amar como Tú amas
a ser Tú en mis hermanos
a hacerte presente aquí.
 
En este mundo autista
que ha elegido para sí
vivir en agua estancada
que busca y que no encuentra
el ansiado Paraíso
que nos tienes prometido.
 
¡Qué necios, qué inconscientes!
¡Cómo te necesitamos!
¡Qué desdichados, qué inútiles!
¡Qué desgraciados, qué frágiles!
 
Te pedimos signos, obras
te pedimos claridades
evidencias, pruebas, luces
pero el Cielo en que Tú habitas
no se encuentra en nuestro mundo.
 
Y así hace falta que Tú
encuentres a quién decida
romper amarras, soltarse
entregarse a tu Palabra.
 
Y querer sólo vivir
haciendo lo que Tú digas
cada día, cada instante
los ojos puestos en Ti.

Sólo Tú en nuestro viaje
sólo Tú en el hermano
solo Tú en nuestro camino
la obediencia, nuestra vida.
 
Y se cumple tu promesa
de que grabas tu Palabra
en el corazón de piedra
que nos oprime y arrastra.
 
Un camino de aprender
en el que Tú nos enseñas
a morir para vivir;
esa increíble tarea
para las mentes humanas.

 
“Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará; de todas vuestras inmundicias e idolatrías, os he de purificar; y os daré un corazón nuevo; y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.” (Ez 36, 25-26)