Ángeles y niños

Fotografía: Lawrence OP (Flickr)

Poemas de Amor de Dios al mundo | 5

“Jesús se estremeció de gozo en el Espíritu Santo y dijo: Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a los pequeños.” (Lc 10, 21-22)

Ser pequeño ante Ti

He conocido el Misterio
de la auténtica humildad,
la que nos hace pequeños
ante Ti y para Ti.

Tú me lo has revelado:
los verdaderos pequeños
los pobres, los desvalidos
son los que buscan tu Rostro.

No es aquella pequeñez
de la que los hombres hablan
es la otra, la escondida
la que solo Tú conoces.

No es cuestión de voluntad
no depende de nosotros
depende solo de Tï
de que tus ojos nos miren
y sintamos, de repente
ese misterio insondable
de ser pequeño ante Ti.

Y es ahí donde comienza
tu historia con nosotros
solo ahí plantas tu Tienda,
en nuestra debilidad.

Y la compensas con gracia
con dones, con tu Palabra
y somos realmente fuertes
cuando sabemos vivir
en tu divina pobreza.

Porque es allí donde el hombre
ya cansado, derrotado
abandona sus recuerdos
su persona, su pasado
se vacía todo entero
y se hace oquedad para Ti.

Y entonces, toda tu Gloria
inunda el corazón nuevo
y descubrimos así
que la Gloria verdadera
es que nos ocupes siempre,
que vivamos en tu seno.

Y asistimos, casi atónitos
al milagro insondable
de sentir que nos invades
que tocamos con las manos
tu Espíritu que es Vida Eterna.

 
“Tu cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales; riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes; coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia.” (Salmo 64, 10-12)