La Pasión de Cristo

Fotograma de La Pasión de Cristo

Ya hemos comenzado el tiempo de Cuaresma. Tiempo de preparación para la muerte de Jesús sin perder de vista su resurrección. Lo cierto es que no se trata nada más que de vaciarnos de nosotros mismos y de nuestras preocupaciones, y centrarnos en el misterio generoso y amoroso de Dios para con el hombre.

Cuaresma es sinónimo de austeridad, de silencio, de desierto para escuchar lo que Jesús intenta decirnos. Hoy más que nunca estamos rodeados de ruido en la calle, en casa y en nuestro corazón… Y difícilmente así podremos escuchar la Palabra.

En estos tiempos que nos toca vivir nada parece seguro. Debemos reflexionar sobre lo que tenemos que cambiar para hacer que haya algo en nosotros de larga duración: el amor a cada criatura como hermana.

Cuando nada nos parece seguro, nos queda un consuelo: la muerte de Cristo por nosotros. Aún cuando estemos escasos de fe, ésta es una verdad corroborada históricamente. Debemos pensar que cuando Jesús aceptó la cruz pensó en cada uno de nosotros y nos dio un “Sí, te amo” por anticipado. Ésta es la mayor seguridad de todo cristiano: que el amor es fuerte y certero como la propia muerte.