Pareja

Por las fechas en las que estamos me viene a la cabeza la situación de José y María, cuando él descubre con sorpresa el embarazo de su futura esposa. En un tono distendido, me atrevería a decir que José es uno de los mejores ejemplos de empatía en las relaciones matrimoniales.

Uno de los pilares fundamentales para que una relación funcione es la empatía. Con ella tu pareja experimenta que sus sentimientos son importantes para ti y, asimismo, que sus emociones son reconocidas y comprendidas. Estas son algunas de las claves que pueden ayudar a ponerte en el lugar del otro.

Mantén una escucha activa

A veces estamos más pendientes de argumentar que de escuchar. Sin embargo, para eludir malos entendidos, nada mejor que prestar atención al que habla. De igual modo, conviene asimilar lo que te están diciendo, más allá de las palabras, considerando también el lenguaje no verbal.

No hay que olvidar que las interrupciones no favorecen, precisamente, el diálogo e impiden avanzar. En definitiva, es imprescindible no desesperar a la hora de adquirir esta habilidad, que se ha de trabajar con paciencia para ser un buen compañero.

No juzgues a la ligera

El papa Francisco en su Amoris laetitia anima a escuchar sin prejuicios a la pareja, más allá de las debilidades y faltas de cada uno. Si eres sincero contigo mismo, descubrirás que tú también tienes algo que no te gusta demasiado.

Podemos entrar en la dinámica de juzgar con demasiada facilidad al otro, sin darle la opción de explicarse bien. Ya escribió Lucas en su evangelio “no juzguéis y no seréis juzgados” y es que es muy fácil caer en ello. Lo mejor es no hacer juicios de valor livianos. Así evitas, de paso, que también te juzguen del mismo modo.

Sé comprensivo

Todos acumulamos un bagaje personal que hemos ido adquiriendo con experiencias y aprendizaje a lo largo de la vida. Por eso, es primordial ser tolerante y admitir las diferencias. Además, las opiniones distintas te ayudan a progresar.

Ante una misma situación, se pueden tener puntos de vista dispares y es bueno que cada uno exponga el suyo, sin perder el respeto por el parecer del otro. Suele aprenderse más siendo flexible en la manera de pensar y actuar.

Utiliza el conflicto como aliado

Afrontar los problemas desde la empatía resulta muy enriquecedor. El conflicto es necesario y positivo si se concibe como un reto. En vez de evitar los problemas, hay que plantarles cara e impedir que sigan creciendo.

Los obstáculos proporcionan la oportunidad de llegar a acuerdos comunes y promueven el diálogo en una relación, aclarando y solucionando dificultades. No obviar los asuntos complejos contribuye a dejar de lado los miedos y avanzar. Puedes quedarte con esta idea: que crezca el amor, no el problema.

Exprésate con afecto

La manera de decir las cosas es igualmente básica. Cuando respondes con cariño en una conversación ayudas al que está hablando a sentirse comprendido y valorado. Esto contribuye también a que sea capaz de expresar sus argumentos de forma más adecuada.

Comunicarse con amabilidad y afecto sólo depara ventajas. Así de sencillo. Dejar de lado los egoísmos y apostar por la generosidad hacia el otro, te lleva a tomar conciencia del modo en que la empatía favorece el crecimiento de la pareja.