2,5 estrellas
5
Los dos papas
Título original: The Two Popes
Año: 2019
País: Reino Unido, Italia, Argentina, Estados Unidos
Duración: 125 min.
Género: Drama, Biográfico
Categoría: Papas
Edad: +13
Director: Fernando Meirelles
Guión: Anthony McCarten
Música: Bryce Dessner
Fotografía: César Charlone
Reparto: Jonathan Pryce, Anthony Hopkins, Juan Minujín, Sidney Cole, Thomas D. Williams

Jorge Bergoglio se reúne con Benedicto XVI en Castel Gandolfo para presentarle su renuncia como arzobispo de Buenos Aires. En su reunión en la residencia papal, ambos dialogan sobre sus respectivas visiones acerca del futuro de la Iglesia católica.

Hacer ficción de personajes reales es arriesgado, no sólo por secuencias inevitablemente noveladas, sino por la fidelidad con la que sean plasmados. En esta película se ofrece una imagen de Francisco que se aproxima al carisma de ese gran papa que tenemos, pero lo de Benedicto XVI es un despropósito. Fernando Meirelles y su guionista Anthony McCarten no tienen la intención de desplegar un debate equilibrado entre las sensibilidades representadas por el anterior y el actual pontífice. Podría ser comprensible que su predilección por el jesuita se tradujera en una ventaja no tan obvia hacia su figura, sin embargo, no confían en la inteligencia del espectador y prefieren entregar una historia ya mascada.

De entrada, en el encuentro inicial entre Jorge Bergoglio y Joseph Ratzinger se expone la retirada del primero como un acto de protesta, considerado por el alemán como un ataque. Nada de esto es cierto. Aunque el film diga lo contrario, el por entonces cardenal tenía los setenta y cinco años que le obligaban a dar ese paso, según el Derecho Canónico.

El retrato de Benedicto XVI es bastante desconcertante. No se entiende que cuestione la austeridad de Bergoglio y resulta discutible que deseara a toda costa ocupar la cátedra de san Pedro, siendo el único que ha renunciado a ella en seiscientos años. En sus ásperos modales no hay atisbo del trato afable y educado que subrayan aquellos que le conocen. Ni siquiera se refleja una hondura intelectual que es cercenada por una pugna dialéctica sesgada. De hecho, es difícil no reírse en algunos momentos, aunque esté representado por Anthony Hopkins.

La caracterización e interpretaciones de Hopkins y de Jonathan Pryce -como Francisco- son lo mejor del largometraje. La trama se centra más en el argentino, repasando diversos acontecimientos de su vida con varios flashbacks. Además, están bien integradas las imágenes reales de archivo con una recreación, muy precisa, de ambos papas al ser presentados en el balcón de la basílica de San Pedro.

Estos aciertos quedan ensombrecidos por la falta de rigor del guión. Se exagera la lucha entre lo conservador y lo reformista, cuando en el catolicismo, pese a las lógicas diferencias, no existen las escisiones que hay en otras iglesias. El acentuado contraste entre los pontífices se extiende a su carácter, hasta el punto de que Benedicto XVI pide perdón por haber sido un hombre de libros y de estudio. Corbin es un buen guionista y lo ha demostrado en títulos como El instante más oscuro, pero confunde timidez con apatía. Si en el futuro piensa escribir acerca de personajes introvertidos debería leer algo de Susan Cain, porque para documentarse sobre papas ya llega un poco tarde.

Los dos papas (fotograma)