5 estrellas
10
¡Qué bello es vivir!
Título original: It’s a Wonderful Life
Año: 1946
País: Estados Unidos
Duración: 130 min.
Género: Drama, Fantástico
Categoría: Simbología cristiana
Calificación moral: TP
Director: Frank Capra
Guión: Frank Capra, Frances Goodrich, Albert Hackett
Música: Dimitri Tiomkin
Fotografía: Joseph Biroc, Joseph Walker
Reparto: James Stewart, Donna Reed, Lionel Barrymore, Thomas Mitchell, Henry Travers, Beulah Bondi

George Bailey es un buen padre de familia, que dirige un modesto banco desde el que ayuda a sus vecinos, resistiendo al constante acecho del avaricioso señor Potter; un banquero local que ostenta mucho poder. Pero un día de Nochebuena surge un inesperado problema en su entidad, que queda al borde de la quiebra. Angustiado por la situación, George se encamina a un puente dispuesto a precipitarse hacia el vacío. Sin embargo, allí encontrará el auxilio de un ángel llamado Clarence, que tiene ante sí una gran oportunidad de ganarse sus alas. Para salvar al desesperado George, le muestra cómo sería la vida de aquellos que le rodean, si él nunca hubiese existido.

El paso de los años ha convertido a esta obra maestra de Frank Capra, en la película navideña por antonomasia. Por sorprendente que parezca, en el momento de su estreno fracasó en la taquilla, pese a recibir cinco nominaciones a los Oscar, y no fue hasta mediados de los años 70 cuando comenzó a emitirse con frecuencia en Navidad, a raíz de un error administrativo en la renovación de sus derechos, tras el que la cinta pasó a ser de dominio público.

Bajo la amable carcasa de esta inspiradora fábula, impregnada del estilo humanista de Capra, se esconde una historia mucho más grave; la de un hombre cuyos ambiciosos sueños de juventud le iban a llevar muy lejos de la pequeña localidad de Bedford Falls, en la que aún permanece. Aquellos anhelos, a los que tuvo que renunciar obligado por las circunstancias, siguen rondando en su cabeza. Ni siquiera los ha podido dispersar su maravillosa familia, que comparte con una mujer que le ama, ni tampoco su valiosa labor hacia sus conciudadanos. Por eso, la contrariedad que surge en su banco no será más que la gota que colme el vaso; el detonante que le haga plantearse si su existencia tiene sentido.

A partir de un trágico trance y con la genial idea de escenificar el modo en que una persona influye en otras, el relato reflexiona sobre el valor de cada individuo. La cinta, construida desde la antropología cristiana de su autor, coloca el amor hacia los demás por encima del materialismo y lo subraya como la fórmula para ser verdaderamente felices.

El largometraje contó con un inspirado reparto encabezado por James Stewart, en uno de esos papeles de hombre corriente que bordaba. Su trabajo estuvo bien secundado por las interpretaciones de Henry Travers, como el inolvidable Clarence, de Donna Reed, representando a una afectuosa esposa en su primera actuación importante, y de Lionel Barrymore, como el malvado señor Potter. Todos ellos redondearon el resultado de una conmovedora película, elevada a la categoría de clásico del séptimo arte.

¡Qué bello es vivir! (fotograma)