3 estrellas
6
Song to Song
Título original: Song to Song
Año: 2017
País: Estados Unidos
Duración: 129 min.
Género: Drama, Romance
Categoría: Estrenos
Edad: +18
Director: Terrence Malick
Guión: Terrence Malick
Música:
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Reparto: Ryan Gosling, Rooney Mara, Michael Fassbender, Natalie Portman, Cate Blanchett

Faye es una joven guitarrista que está intentando labrarse una buena carrera. En una fiesta conoce a BV, un músico con unos objetivos similares a los suyos. Los dos cuentan con el respaldo de Cook, un desalmado productor que se enamora de una camarera, llamada Rhonda. En el entorno musical donde se mueven, se entremezclan las relaciones amorosas con las infidelidades y traiciones.

Con esta película, Malick completó el díptico que comenzó con Knight of Cups. Ambas producciones se filmaron casi a la par, pese a que Song to Song se estrenara dos años después. En esta última, la temática pasa del mundo del cine al de la música, pero el planteamiento es prácticamente igual, lo mismo que el estilo narrativo y visual. En esta ocasión, además, tampoco se partía de un guión definido.

No debió ser fácil encajar las piezas de este puzle, cuyo corte inicial era de ocho horas de duración. Las obras de Terrence Malick cobran vida tras un largo y laborioso proceso de edición. Esta vez, sin embargo, no lograron dar con el montaje adecuado. La historia presenta un metraje excesivo y resulta dispersa, en parte, por sus bruscos saltos de unos personajes a otros, mientras escuchamos un sinfín de canciones. No tiene la fuerza de Knight of Cups ni el lirismo de To The Wonder, el primer trabajo de la etapa más experimental del cineasta norteamericano.

En una nueva colaboración con Emmanuel Lubezki, Malick te introduce en su singular universo, mediante tomas grabadas con luz natural y una total libertad para encuadrar cada escena, con el fin de capturar momentos de forma espontánea. Esto aporta un dinamismo en sintonía con las agitadas existencias de sus protagonistas, representados por Rooney Mara, Ryan Gosling, Michael Fassbender y Natalie Portman. La cinta fue mayormente rodada en Austin, la ciudad donde reside el realizador.

El relato, en su fondo, es el reverso de La La Land. Aunque compartan actor, Ryan Gosling, el argumento de Song to Song cuestiona el individualismo y la irrealidad de un ámbito musical tan dominado por las apariencias. En vez de mitificar un éxito basado no tanto en el talento propio como en el reconocimiento ajeno, aboga por aspiraciones aparentemente más sencillas, pero con un trasfondo de autenticidad.

Faye vive inmersa en su egocentrismo y busca sumar experiencias, sin que nada le resulte suficiente. Afirma que siente cada beso con la mitad de intensidad que debería y, como le sucede al resto de personajes principales, está anclada en el relativismo moral de la sociedad posmoderna. Persigue lo inmediato y efímero, sin poder atrapar una felicidad que se escurre entre sus dedos. Al no tratar de entender sus sentimientos, se ha convertido en esclava de ellos.

El hedonismo y la insatisfacción se exponen por medio de sórdidos encuentros, aún más gráficos que en Knight of Cups. Al igual que en su predecesora, incluye una historia familiar que alude al severo padre del director. Nuevamente, en esta subtrama se muestra, a través del perdón, una puerta hacia la liberación personal.

Este largometraje es el más irregular de su autor, aun albergando buena parte de la belleza y del romanticismo de su cine. También mantiene su idealismo, articulado desde un abierto cristianismo que desafía los límites del racionalismo y la corrección política. Si bien la propuesta podría haber sido mucho más accesible, nos guste o no cada artista se expresa a su manera. Y lo cierto es que comprender lo que hay debajo de la superficie requiere esfuerzo, pero acaba mereciendo la pena.

Song to Song (fotograma)