3,5 estrellas
7
Arrietty y el mundo de los diminutos
Título original: Kari-gurashi no Arietti
Año: 2010
País: Japón
Duración: 94 min.
Género: Animación, Fantástico, Aventuras
Categoría: Películas infantiles, Studio Ghibli
Calificación moral: TP
Director: Hiromasa Yonebayashi
Guión: Hayao Miyazaki, Keiko Niwa
Música: Cécile Corbel
Fotografía: Atsushi Okui
Reparto:

Bajo un caserón de campo se oculta una pequeña vivienda, habitada por una familia de seres diminutos. Éstos evitan por todos los medios dejarse ver por los humanos, como medida para preservar su seguridad. Sin embargo, un día la joven Arrietty es vista accidentalmente por Shō, un niño que atraviesa un complicado momento de salud y acaba de instalarse en el lugar. El incidente será interpretado como una amenaza por los padres de Arrietty, pese a que el chico no pretende hacerles ningún mal.

Hayao Miyazaki e Isao Takahata llevaban cuatro décadas con la idea de adaptar la novela The Borrowers, de Mary Norton, que finalmente materializó Hiromasa Yonebayashi en esta interesante película de Ghibli. El director de El recuerdo de Marnie demostró en su debut que la animación japonesa tiene relevo, por muy alargada que sea la sombra de los mencionados Takahata y Miyazaki. Este último fue el encargado de escribir el guión de la cinta, junto a Keiko Niwa, sumando otro reconocimiento internacional a su carrera, con un film que obtuvo un notable éxito de taquilla. Su recaudación llegó a los 145 millones de dólares, un importante dato para un estudio sin las posibilidades comerciales de las grandes productoras estadounidenses.

La historia traslada el relato de la británica Norton a tierras japonesas, concretamente a un barrio de Tokio, donde asistimos a la delicada amistad entre Arrietty y Shō. El muchacho se siente solo y anhela a alguien con quien compartir los días que pasa en su nuevo destino. Arrietty, por su parte, es una adolescente de catorce años que desea conocer mundo más allá de los muros de su hogar. Junto a su padre, aprenderá a realizar incursiones en la casa de los humanos, con el fin de conseguir cosas que les ayuden a sobrevivir, como terrones de azúcar. El largometraje desarrolla bien los lazos paterno-filiales entre Arrietty y su progenitor, quien aporta serenidad y equilibrio a su familia.

Esta pequeña joya está deliciosamente dibujada y narrada, e incluye elementos muy representativos de Ghibli, como la relación entre el hombre y la naturaleza. Además, cuenta con la brillante banda sonora compuesta por la artista francesa Cécile Corbel.

Arrietty y el mundo de los diminutos (fotograma)