4 estrellas
8
El cuento de la princesa Kaguya
Título original: Kaguyahime no monogatari
Año: 2013
País: Japón
Duración: 137 min.
Género: Animación, Fantástico
Categoría: Películas infantiles, Studio Ghibli
Calificación moral: TP
Director: Isao Takahata
Guión: Isao Takahata, Riko Sakaguchi
Música: Joe Hisaishi
Fotografía: Keisuke Nakamura
Reparto:

Un viejo cortador de bambú encuentra en un tallo a una diminuta niña, que recoge en sus manos y lleva con cuidado a la casa en la que vive junto a su mujer. La pareja de campesinos la acoge como a una hija y prevé para Kaguya, como así la llaman, un noble destino. Algún tiempo después el anciano descubre un tesoro en el bosque, que le sirve para construir una mansión en la ciudad, a donde se trasladan cuando la chica es ya toda una jovencita.

Poética y nostálgica obra del veterano Isao Takahata, cuyo gran talento para la animación siempre ha estado algo eclipsado por la enorme figura del maestro Miyazaki, junto al que fundó Studio Ghibli. La que probablemente sea la última película del director de La tumba de las luciérnagas ha supuesto uno de los retos más arriesgados del estudio, que invirtió el equivalente a 49 millones de dólares y ocho años de trabajo en la producción. Y aunque la crítica internacional se ha deshecho en elogios ante este largometraje, la respuesta del público no ha sido la esperada, cubriendo sólo una parte del coste.

Basándose en el cuento popular japonés El cortador de bambú, narra las tribulaciones de una joven atrapada por los deseos de sus padres que, buscando lo mejor para ella, la someten a las estrictas normas que debe cumplir una dama de la aristocracia, incluyendo la elección de uno de sus numerosos pretendientes de alta alcurnia.

La belleza y cualidades de Kaguya son indudables, pero no su predisposición a adaptarse a un nuevo entorno, lejos de la libertad que le proporcionaba vivir en medio de la naturaleza. La historia remarca el diferente comportamiento entre el padre de la princesa, absurdamente embriagado por el poder de su nueva posición social, y su madre, en la que Kaguya haya consuelo, ya que tampoco ha olvidado sus humildes orígenes.

Este inspirado relato realiza una delicada reflexión sobre el efímero paso del tiempo a través de su protagonista, cuyas emociones determinan la intensidad de la paleta de colores de los dibujos, que están elaborados con trazos suaves y casi a modo de bocetos. Apuntar que el metraje resulta excesivo para los niños más pequeños, pues supera con holgura las dos horas.

El cuento de la princesa Kaguya (fotograma)