4 estrellas
8
Mi vecino Totoro
Título original: My Neighbor Totoro
Año: 1988
País: Japón
Duración: 86 min.
Género: Animación
Categoría: Películas infantiles, Studio Ghibli
Calificación moral: TP
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Fotografía:
Reparto:

Satsuki y Mei se trasladan a una casa de campo con su padre. Éste trabaja como profesor en la universidad y estimula la imaginación de las chiquillas, contándoles historias mágicas. Mientras esperan que su madre regrese del hospital, donde está ingresada recuperándose de una enfermedad, conocen a Totoro; un extraño ser que vive en el bosque.

Fantasía y realidad confluyen en los bellos escenarios animados de esta entrañable y humanista cinta, ambientada en los años 50. Constituye una de las obras más apreciadas de Hayao Miyazaki, quien elaboró un relato con tintes autobiográficos, puesto que, cuando sus hermanos y él eran pequeños, su madre padeció tuberculosis y eso le obligó a pasar mucho tiempo hospitalizada. En relación a este hecho, Miyazaki afirmó, en una ocasión, que le resultaría muy doloroso que los protagonistas hubiesen sido niños, en vez de niñas.

En un principio, la trama iba a incluir a una sola chica con los rasgos de Satsuki y Mei, pero finalmente Miyazaki se decantó por dos, tras considerar que la idea no iba a funcionar. Su gran hallazgo, a la par que su creación más insigne es Totoro; una de las pintorescas criaturas que forman parte de un mundo de ensueño, donde las crías se refugian de la angustia de no tener a su progenitora junto a ellas.

El largometraje fue inicialmente recibido con tibieza en tierras niponas y no comenzó a despuntar hasta dos años después de su estreno, con la venta de peluches de Totoro. Su lanzamiento a nivel internacional, igualmente, se coció a fuego lento. El primer destino occidental en el que recaló fue Estados Unidos, en 1993; cinco años después de su presentación en el país oriental. A España no llegaría hasta 1995 y lo hizo directamente en vídeo.

Estamos ante un título que despierta admiración en artistas de Pixar, como John Lasseter. Asimismo, Michael Eisner, el que fuera presidente de Disney durante más de dos décadas, reconoció que la película preferida de sus hijas no era ningún clásico de su compañía, sino Mi vecino Totoro.

Mi vecino Totoro (fotograma)

Totoro; el emblema de Ghibli

El orondo Totoro es fruto de la fantasía de Satsuki y Mei. En el aspecto bonachón de la enorme criatura gris se mezclan rasgos de mapache, búho y gato. Su nombre procede de la mala pronunciación de Mei de “totoru”; una palabra japonesa que significa gnomo. Únicamente es visible para los niños y habita en el interior de un árbol milenario, junto a otros dos totoros, más pequeños, de color azul y blanco.

En torno a los personajes de Mi vecino Totoro circulan varias leyendas que, dicho sea de paso, tienen poco fundamento, aunque en cierto modo han contribuido -a su manera- a convertir al film de Miyazaki en una obra de culto. Sobre Totoro se dice que tiene un reverso oscuro y su verdadera identidad es la de “Shinigami”, cuya definición es “Dios de la muerte”. Por eso, sólo está cerca de personas que han fallecido o están próximas al fin de su vida. Además, estas tesis señalan, entre otras cosas, que el ingenioso Gatobús sería un transporte que llevaría hacia la muerte.

Analizando de manera exhaustiva el largometraje se deduce que Totoro es, en realidad, un espíritu del bosque del que se sirve Miyazaki para expresar su amor por la naturaleza y para subrayar la simbiosis del medio natural con el ser humano. El cineasta presenta al bosque como bálsamo de Satsuki y Mei para no caer en la desesperación por la larga ausencia de su madre y por la incertidumbre acerca del futuro de ésta.

Los difíciles comienzos de la cinta no le han restado un ápice de relevancia. Particularmente Totoro es, a día de hoy, la aportación más característica de Studio Ghibli. De hecho, el logotipo de la productora está trazado con su figura.

En el año 2010, Totoro apareció en Toy Story 3 como secundario. Su breve presencia en la película, aparte de ser un oportuno guiño cinéfilo, constituyó un tributo de Pixar al maestro Miyazaki.

Mi vecino Totoro (Totoro)