3 estrellas
6
Raya y el último dragón
Título original: Raya and the Last Dragon
Año: 2021
País: Estados Unidos
Duración: 114 min.
Género: Animación, Aventuras, Fantasía, Comedia
Categoría: Películas infantiles, Walt Disney
Edad: TP
Director: Don Hall, Carlos López Estrada, Paul Briggs, John Ripa
Guión: Qui Nguyen, Adele Lim
Música: James Newton Howard
Fotografía:
Reparto:

En Kumandra convivían en armonía humanos y dragones, hasta que llegaron los malvados druun y la humanidad fue salvada a costa del sacrificio de los dragones. Quinientos años después, los habitantes del lugar están divididos en cinco tribus. Raya, la hija del jefe de uno de esos grupos, es la encargada de custodiar una gema mágica que acaba siendo fracturada por la codicia de los clanes rivales, provocando el regreso de los druun. Con su tierra gravemente amenazada, la valerosa joven se embarca en la búsqueda del último de los dragones que queda, para que le ayude a hacer frente a las fuerzas del mal.

Viendo las recaudaciones que tuvo la trilogía de Kung Fu Panda en China, no sorprende que el cine de animación siga la tendencia, cada vez más habitual en las grandes productoras, de mirar hacia Oriente. La película bebe de la mitología oriental y transcurre en un sitio imaginario, llamado Kumandra, inspirado por enclaves de Vietnam, Camboya o Malasia, entre otros emplazamientos asiáticos.

La cinta ha sido dirigida por cuatro directores, mientras que ocho guionistas han trabajado en el desarrollo de la historia. Sin embargo, la presentación del personaje principal resulta deficiente, porque la acción comienza enseguida. El relato mejora con la entrada en escena de Sisu, una dragona que puede adoptar forma humana. La divertida Sisu será parte del variopinto equipo que colabora con Raya en la misión de recuperación de los pedazos robados de la gema.

En el film hay reminiscencias a Star Wars o Indiana Jones. Sigue, en buena medida, el esquema clásico de las producciones de Disney, con secundarios como la mascota de la protagonista. Refleja el modo en que el mal se aprovecha de la división existente en un territorio fragmentado por varias tribus, como premisa para su mensaje de confianza y de unión, que no viene nada mal en estos tiempos de polarización.

Raya y el último dragón (fotograma)