4 estrellas
8
Susurros del corazón
Título original: Mimi wo sumaseba
Año: 1995
País: Japón
Duración: 111 min.
Género: Animación, Drama, Romance
Categoría: Películas infantiles, Studio Ghibli
Calificación moral: +7
Director: Yoshifumi Kondô
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Yûji Nomi
Fotografía: Atsushi Okui
Reparto:

Shizuku es una joven estudiante que siente verdadera pasión por la lectura. Un día, consultando las fichas de los libros que alquila en la biblioteca, comprueba que todos han sido previamente leídos por un tal Seiji Amasawa. Cuando conoce al misterioso lector no le resulta muy simpático al principio, pero luego irá descubriendo más de él, como su interés por la fabricación de violines.

Este delicioso largometraje fue el único dirigido por Yoshifumi Kondô, prematuramente fallecido en 1998. El japonés logró un film a la altura del trabajo de los fundadores de Ghibli, Hayao Miyazaki e Isao Takahata, con los que anteriormente había colaborado, en labores de animador, en títulos como Porco Rosso o La tumba de las luciérnagas. Precisamente, contó con un guión escrito por el maestro Miyazaki, inspirándose en un manga de Aoi Hiiragi.

La película nos presenta a una chica fuerte, que debe afrontar los cambios que trae la adolescencia. Shizuku empezará a cuestionarse sobre su futuro y, en particular, acerca de sus posibilidades para hacer realidad su sueño de convertirse en escritora. Además, tendrá ante sí a su primer amor, Seiji, tras unos encuentros iniciales entre ambos poco halagüeños.

Susurros del corazón se desarrolla con una gran sensibilidad, deteniéndose en lo cotidiano. Kondô describe, con sencillez, el entorno familiar de Shizuku, mostrando la preocupación de unos padres que quieren lo mejor para ella y las habituales discusiones de la protagonista con su hermana. La propuesta también entrega una preciosa historia de amor, subrayando el modo en que el enamoramiento puede ayudar a una persona a crecer. El relato, asimismo, nos habla de antiguos amores frustrados.

Esta cinta es recomendable para mayores y pequeños, aunque concretamente para niños a partir de siete años, pues despliega temas maduros como la necesidad de hallar un propósito en la vida y, en relación a ello, la importancia de pulir el talento interior que hay en cada uno. La obra ensalza el valor de la familia, la educación y la lectura, y cuenta con una animación exquisita, destacando especialmente la recreación de los escenarios nocturnos de Tokio.

Susurros del corazón (fotograma)